El sargazo que nos mata y el Tren Maya

La talofita es un problema presente que requiere una solución inmediata

Otto Von Bertrab
Foto: Raúl Angulo
La Jornada Maya

Martes 7 de mayo, 2019

Las cantidades de sargazo que está recalando en las costas del Caribe mexicano pueden sofocar no solo a la industria turística sino que también puede dejar consecuencias permanentes sobre nuestro patrimonio natural.

Estamos viendo como nuestra envidiable arena blanca se cubre de alga hedionda, que al descomponerse convierte en turbia al agua antes transparente. Lo que no vemos son los efectos secundarios: el ácido sulfúrico, el arsénico que deja al descomponerse, el exceso de nutrientes que afectan a los pastos, al arrecife, a la fauna marina.

No estamos viendo los efectos que provoca la maquinaria que retira al sargazo de la playa, que en el proceso se lleva de paso grandes cantidades de arena. Luego están los volquetes que finalmente tiran el producto indeseado en algún depósito sin saber si los líquidos lixiviados, tóxicos, matarán la selva o irán a terminar formando parte de los ríos subterráneos, que son nuestra fuente de agua dulce.

Los estudios han indicado que lo ideal es captar el alga en el mar; evitar a toda costa que llegue a la playa, pero lo cierto es que para lograrlo se necesitan recursos, mismos que no han llegado. En la práctica las aguas nacionales y las playas son responsabilidad federal.

A falta de acción coordinada y decidida de la autoridad los particulares, el Estado y los municipios se han visto en la necesidad de hacer lo que esté en sus manos para intentar retirar el alga putrefacta que decepciona a los turistas, quienes se sienten defraudados y engañados, vacacionistas que compraron la idea de una playa hermosa y que en su lugar son testigos de una tragedia ambiental.

Para resolver esta emergencia se requieren recursos, se maneja la cifra de 50 millones de dólares para un año de una operación de vanguardia. La única manera de conseguir los recursos que se requieren para intentar detener este masivo recale son los impuestos por internación en territorio nacional que antes estaban destinados para la promoción turística y que hoy se están guardando para financiar al Tren Maya.

La talofita es un problema presente que requiere una solución inmediata y decisiva, el Tren Maya es un proyecto futuro con mucha incertidumbre aún en cuanto a su viabilidad. Ante la amenaza evidente lo que se requiere es una decisión firme: Cancelar o posponer el Tren Maya hasta no haber resuelto el problema del sargazo.

Si el turismo se ahuyenta de nada va a servir un magnífico tren. Con sargazo no habrá Tren Maya, eso lo tenemos que tener claro, eso lo tiene que entender nuestro Presidente, nuestro secretario de Turismo y el director de Fonatur, quienes vivimos del turismo lo entendemos y lo hemos dicho de mil maneras.

En la conferencia mañanera de este lunes el Presidente anunció una serie de reuniones para tratar el tema, que es una emergencia regional de consecuencias nacionales. Esperemos que el Ejecutivo tome acciones contundentes para comenzar a resolver esta crisis ambiental que puede convertirse en una crisis económica.

Los recursos que se requieren para resolver el problema no son nada en comparación a las pérdidas pronosticadas si no se hace lo suficiente. Es de sabios cambiar de opinión, ¿quién quiere un tren de primer mundo cuando nuestras playas, que son el principal atractivo turístico, se están perdiendo?

Playa del Carmen, Quintana Roo
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