Historias de fragilidad alimentaria (II)

Carrillo Puerto puso en marcha en Yucatán una legislación agraria de vanguardia

José Crisanto Franco Moo*
Foto: Archivo
La Jornada Maya

Lunes 1 de julio, 2019

En 1918 emergió en el escenario político local la figura de Felipe Carrillo Puerto, un hombre inquieto que había venido construyendo su hegemonía desde los primeros años del siglo XX. En el presente de 1918, las circunstancias para él habían cambiado favorablemente: era presidente del Congreso del estado y se encontraba en una inmejorable posición de poder. Carrillo Puerto puso en marcha en Yucatán una legislación agraria de vanguardia, amparándose en la Ley Agraria de 1915 para distribuir tierras ociosas entre los campesinos.

La legislatura yucateca pasaría a la historia en materia de reparto agrario, al aplicarse las disposiciones legales durante el periodo 1921-1923, en el cual se dotó a los campesinos con medio millón de hectáreas. Entre 1924 y 1932, los subsiguientes gobernantes dotaron a los pueblos campesinos de 264 mil 109 hectáreas adicionales. Pero la importancia del ideario político de Carrillo Puerto más allá del reparto agrario; era la visión que tenía sobre la fragilidad de la producción de alimentos de consumo local y el peligro de la dependencia de la exportación de un monocultivo como el henequén, que en algún momento tendría su declive.

Fue en las circunstancias anteriormente descritas que el 29 de marzo de 1918, siendo gobernador del estado Carlos Castro Morales y presidente del Congreso Felipe Carrillo Puerto, se inauguró el Primer Congreso Obrero Socialista en la ciudad de Motul. Lo que ahí se discutió fue de trascendencia para subsecuentes proyectos que se instituyeron en los regímenes socialistas de la década de 1920.

Cabe recalcar que aunque el congreso se anunciaba como obrero, quienes acudieron fueron en su gran mayoría representantes de comunidades campesinas. Debido a su formación anarco agrarista, Carrillo Puerto tenía claro que sus principales proyectos y acciones políticas se sustentarían en el campesinado yucateco.

Los dos primeros temas que se agendaron nos arrojan luz sobre la importancia que se le brindó a la diversificación de cultivos. Primer tema: “Estudio sobre cereales, tubérculos, plantas tintóreas, sacaríferas, plantas de huerta […] y plantas que se cultiven en la región de donde provengan los delegados”. Segundo tema: “Formación de cooperativas para facilitar el cultivo y explotación de las plantas de que habla el primer tema” (Congreso Obreo de Motul, 1918).

Pensemos situados en el presente en la importancia de romper con la dependencia de monocultivos de exportación y la propuesta de diversificar el consumo para la población local, puesto que en muchos casos el pasado y sus condiciones de pobreza aún coexisten en el tiempo presente. Algunos de los expositores presentaron trabajos sobre el quimbombó (okra), el plátano, la caña de azúcar y desde luego el maíz. También se añadió a la discusión el tema sobre mejorar las técnicas de cultivo para transitar a una agricultura intensiva. En los años 1922-1923, algunas de estas ideas del Congreso Obrero de Motul se llevaron a la práctica en las llamadas Escuelas-Granja, ideas que inclusive se compartieron con el vecino estado de Campeche.

El compromiso para dar soluciones prácticas al problema de la alimentación por la vía de la diversificación agrícola fue auténtico en Carrillo Puerto. Cuando fue capturado y asesinado en 1924, según los expuesto por el ideólogo de sus enemigos Adolfo Ferrer León (1924), entre los archivos de Carrillo Puerto se encontró una serie de convenios con la federación para poner en marcha un sistema de cooperativas en la franja fronteriza entre Yucatán y Quintana Roo, para que se explotase el chicle y maderas preciosas a través de cooperativas con sedes en Valladolid, Tizimín, Peto y Tzucacab.

La novedad es que el 75 por ciento de las utilidades quedaría a disposición de las cooperativas. El restante 25 por ciento se dividiría en 15 por ciento para adquirir maquinaria y el restante 10 por ciento como fondo de reserva (Ferrer Léon, 1924: 16). En la historia de los años finales de los regímenes socialistas de la península de Yucatán, no se registra mayor avance en el legado agrícola de Carrillo Puerto. Otro esfuerzo motivado por las circunstancias adversas vendría con el cardenismo, a finales de la década de 1930.

*Doctor en historia.

Mérida, Yucatán
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