De la nómina a la factura

Consumo colaborativo, una lanza de dos puntas

Jorge Carlos Canto Esquivel
Foto: Juan Menuel Valdivia
La Jornada Maya

Viernes 13 de septiembre, 2019

La economía colaborativa es una tendencia que brinda muchas ventajas a los consumidores, cubre las actividades que suponen un intercambio entre particulares de bienes excedentes y servicios a cambio de una compensación pactada entre ambos.

El consumo colaborativo es una lanza que tiene dos puntas, el que oferta y el que demanda el producto o servicio.

El concepto se enfoca en los beneficios al consumidor, dado que ambas partes son consumidores y la idea es reducir el consumismo.

Pensar que las personas que han optado intercambiar su fuerza laboral en las plataformas digitales de economía colaborativa como su única forma de ingresos están cometiendo un error de concepto que a lo largo del tiempo cobrará su precio, pudiera tener mucha lógica, explico.

El concepto de trabajo está cambiando, la idea de que un trabajador es igual a un empleado de ocho horas diarias, se ha ido desplazando. De esta forma están surgiendo maneras distintas de trabajo como los freelance, part time, autónomos, profesional libre, y un largo número de etcéteras que sólo definen una forma de contratación desprotegida de una serie de prestaciones.

La interacción de las compañías virtuales que conectan a las personas tiene un sinfín de oportunidades y ventajas, cuando se utilizan como debe de ser, sin embargo todo en exceso es malo. Los trabajadores que enfocan toda su actividad económica a estas plataformas, que incluso lo hacen en más de una, se convierten en trabajadores 24/7, 24 horas siete días a la semana.

Sus prestaciones de seguridad social, vacaciones, jubilación o senectud quedan prácticamente fuera de un asunto de discusión. Estas plataformas no contratan empleados, colaboran con microempresas de una sola persona.

¿La idea entonces es errónea?, ¿va sobre los derechos de los trabajadores? Mi percepción es que la estamos aplicando mal. Si hemos de modificar las condiciones del juego y empezar a mover la economía en ese sentido, los nuevos trabajadores de estas plataformas y de cualquier ámbito de trabajo, tendrán que reeducarse para pensar en esas prestaciones de salud, vacaciones y senectud (entre otras), y pagárselas.

La educación básica, que antes nos enseñaba a sumar y restar para sobrevivir a un mercado de trabajo de compra y venta, ahora tendrá que enseñarnos a ahorrar, invertir y planear.

Enfocarnos a los cambios laborales que las nuevas tecnologías nos proporcionan, no es un tema sólo de impuestos y regulación, es un tema de educación. Invertir en la información necesaria de estos cambios disruptivos y la adaptación a éstos, generará mayores rendimientos que sólo temerle y agravarlos.

A los empleados de nómina, nos cambian el juego y no hemos aprendido a jugarlo, a veces no entendemos cuáles son y como usar nuestras prestaciones. Las prestaciones hoy se han vuelto inciertas e inadecuadas para esta realidad cambiante. Hasta en esto hay oportunidad de innovar.

No es un error cambiar la nómina por la factura, siempre y cuando hagamos todo lo que se requiere para emitir una factura, cuidando a nuestro único empleado y brindándole todas las prestaciones que se merece, al fin y al cabo somos nosotros mismos.

@jorgecce
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