Carlos Fuentes

Rengloncillos

Margarita Díaz Rubio
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Viernes 15 de noviembre, 2019

Ser escritor es robarle vida a la muerte. Alfredo Conde (escritor español) 1945.

Carlos Fuentes, después de una vida exitosa e intensa como escritor, nos dejó el 15 de mayo de 2012. Ahora lo recuerdo en su onomástico, pues nació un 11 de noviembre de 1928.

El hombre siempre estaba allí. En sus artículos periodísticos, siempre acertados, donde abordaba temas sobre política, arte y crítica literaria. A la FIL de Guadalajara asistió 20 veces y en ella era reconocido y aplaudido por todos los que asistían a dicha feria.

De padres mexicanos, nació en Panamá debido a las responsabilidades diplomáticas de su progenitor; dejó al país un legado invaluable, apropiándose de los lectores y conversando con ellos, dándole voz a la literatura a través de un lenguaje fluido y veraz. Siempre decía que si no damos voz a la literatura el silencio impondrá su obscura soberanía y que escribir es estar en compañía del lector, como el alma propia tamizada por la del otro; siempre decía que si no nos nombramos, nadie nos dará un nombre.

Viajero incansable, fue abrevando -gracias a su profunda sensibilidad-, situaciones que le daban tema para sus novelas como podrían ser Aura, La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz y Gringo viejo. Y también para sus innumerables cuentos.

El escritor, que era hombre de vestir impecable, sociable y buen bailarín y su aspecto era una muestra de su vivir y de su decir; a los 16 años se estableció en México, donde estudió la licenciatura en derecho en la UNAM. Tiempo después, y gracias a su producción literaria, recibió los premios Rómulo Gallegos, el Cervantes y el Príncipe de Asturias de las letras y fue miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Era un gran seductor, pícaro en su juventud, y dispuesto a la risa a la menor provocación, maestro en la puntualidad y bromeaba con los más serios. Apoyaba a los escritores noveles sin envidia. Fue hombre chispeante y enérgico, que tenía el don de la ubicuidad. El escritor, con sus múltiples viajes, formó puentes entre los países latinoamericanos y europeos adquiriendo con ello una geografía múltiple.

Carlos Fuentes fue un crítico del poder transmitiendo situaciones con su prosa firme y clara y, al final de su vida, en sus intervenciones en Latinoamérica siempre decía que lo que nos falta es educación y más educación, disertando sobre la niñez que tiene el derecho de vivir en paz y con dignidad y criticando la desigualdad social.

Fuentes fue embajador de México y legó al mundo de la literatura un invaluable acervo digno de resaltar.

Mérida, Yucatán
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