El primer año de la 4T en la cultura

Cambios, recortes, y modificaciones a la ley

Óscar Muñoz
Foto: INAH
La Jornada Maya

Martes 10 de diciembre, 2019

En medio de protestas, reclamos e inconformidades de empleados de la Secretaría de Cultura y creadores de las distintas disciplinas artísticas, esta institución cultural del gobierno federal ha sido rebasada en varios aspectos de su gestión. Al principio del año, esta secretaría enfrentó el reclamo de los trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) por el pago de sus salarios y la regulación de sus contratos. Más adelante, la misma secretaría confrontó a los creadores por los cambios aplicados en el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), amén de las protestas sindicales del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), y el Centro Cultural del Bosque, entre otras.

Por otra parte, continúa la inconsistencia de ciertos proyectos que ha querido impulsar esta secretaría, como Los Pinos y el proyecto integral del Bosque de Chapultepec. En el primer caso, el presupuesto que ha exigido la transformación de la exresidencia presidencial en centro cultural ha restado recursos a otras áreas del sector; en el segundo asunto, la infraestructura planeada en el Bosque de Chapultepec requeriría de recursos financieros que serían asignados cada año durante todo el sexenio, lo que repercutiría en el presupuesto del ramo, independientemente de la aún inexistencia del proyecto.

En cuanto a la operación de los proyectos impulsados por la Secretaría de Cultura, habrá que destacar el que podría ser el programa emblemático del sector en este sexenio: Cultura Comunitaria, el cual ha enfrentado fallas en los pagos, en la organización y la propia operación. Si bien el programa destaca por el carácter inclusivo, ya que la gestión cultural se ha extendido a los sectores más desprotegidos de la población en este rubro, también es cierto que en este primer año de la 4T, el sector continúa en medio de la desorganización y la falta de fluidez financiera, entre otros problemas.

Vales de cultura

Respecto del aspecto legal, habrá que señalar la omisión que ha mantenido esta secretaría a lo largo del año en el caso de la Ley General de Cultura, en particular el artículo que refiere los vales de cultura. Este programa, que está fundamentado en la ley del ramo, parece que ya no vale tanto como fue proyectado. De las 100 mil tarjetas distribuidas este año bajo el lema La Cultura ¡Vale!, que implicaban descuentos en todos los eventos culturales en el país, solamente fueron activadas casi 25 por ciento. Esta situación ocurrida este año podría pronosticar el fracaso del programa con todo y el artículo de la Ley General de Cultura.

Al parecer, el Programa Nacional de Cultura de la 4T no ha sido aún precisado en sus fundamentos legales ni en sus reglas de operación, lo que afecta la gestión del sector. Sólo persiste lo que ya existía en el artículo cuatro de la Constitución referente a los derechos culturales de los ciudadanos y la promoción estatal para la difusión y desarrollo de la cultura, con atención a la diversidad cultural, lo cual ha sido retomado para incluirlo en la sección de cultura del plan nacional de desarrollo 2019-2024: “La Secretaría de Cultura promoverá la difusión, el enriquecimiento y la consolidación de la vasta diversidad cultural que posee el país y trabajará en estrecho contacto con las poblaciones para conocer de primera mano sus necesidades y aspiraciones en materia cultural”.

Lo que sí parece extraño es que, si bien la Secretaría de Cultura recibió un aumento en su presupuesto para el próximo año de apenas 3.6 por ciento (aunque 12.4 por ciento del total del presupuesto del sector será destinado al proyecto del Bosque de Chapultepec), la Secretaría para la Cultura y las Artes del gobierno de Yucatán recibirá 4.5 por ciento menos que lo ejercido en 2019. Tal vez ello se deba a que, a diferencia de una ampliación de 500 millones de pesos otorgada este año a la secretaría federal para la partida del programa de Apoyo a la Cultura, que incluye los subsidios a las instituciones estatales de cultura, entre otras contribuciones, para el próximo año el aumento autorizado será sólo de 150 millones.

Por ello mismo, el gobierno estatal tendrá que replantear el uso de los recursos que asignará a su secretaría de cultura para optimizarlos hasta donde más sea posible. Habrá que resolver el año venidero el problema que ocasiona el millonario pago anual por el Gran Museo del Mundo Maya y encontrar la mayor y mejor suma de esfuerzos interinstitucionales para la realización de programas para la cultura y las artes, así como reducir lo más posible los gastos que ocasionan los espectáculos. La ciudadanía requiere de formación cultural más que eventos de entretenimiento.

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