Astucia, más que fortuna, para ser dueño

Balance de la jornada

Marlene Santos Alejo
La Jornada Maya

Lunes 6 de enero, 2020

Para ser dueño de un equipo de futbol en la Liga Mx, más que una gran fortuna se necesita astucia, habilidad para hacer política e infatigable manejo de las relaciones públicas. El resultado puede ser fabuloso, como lo demuestran los casos de Jesús Martínez y Alejandro Irarragorri. Y si ayer la multipropiedad resultaba aberrante y cuestionada, hoy se contempla como algo virtuoso. Los empresarios convencionales, se ha visto, no embonan en este giro.

En tiempos de confrontación, Televisa exhibió el crecimiento de Grupo Pachuca, que de la mano de Martínez trepó sin escalas; logró tanta fuerza que intentó romper los diques con que el duopolio televisivo tenía cercados a todos los clubes y, sobre todo, al Tri. En resumen, la televisora compiló lo que ya se sabía: Martínez supo pactar con los gobiernos estatales en turno –anhelantes de tener un equipo de futbol– y se benefició de dinero y terrenos de los hidalguenses.

Irarragorri saltó a escena en 2006, y tras un fallido y breve paso por el Querétaro, se empleó en el equipo Santos Laguna, del que se apropió en 2013 haciendo malabares financieros. En 2016 se asoció con la familia San Román con un 50 por ciento del Tampico Madero, hasta que en 2018 la desplazó para quedarse con el 100 por ciento. Al equipo le fue mal, y enseguida puso en juego sus buenos oficios federativos: pagó la pírrica suma de 15 millones de pesos para no descender.

Otra vez con los bolsillos vacíos, pero muy activo desde los intestinos de la FMF (siempre parte del Comité de Desarrollo), Irarragorri inicia en 2018 negociaciones con Grupo Salinas para tener al Atlas. Sin dinero a cambio, tuvo que ceder un 30 por ciento del propio equipo rojinegro, del Santos Laguna y del Tampico Madero, así como de los estadios Jalisco y TSM. Se presentó en 2019 como nuevo dueño del Atlas sin ofrecer capital fresco ni prometer refuerzos.

Asegura que el futbol ha cambiado y el dinero no lo es todo, no obstante, cual auténtico mago, aspira a ubicar al Atlas entre los seis clubes con mayores ingresos del país. Elabora frases rebuscadas como la de inteligencia deportiva y habla de una restructuración profunda en todas las divisiones para generar más ingresos. Ya sin la presencia molesta de Fidel Kuri, con quien tenía un pleito personal, Irarragorri asegura que al gremio le faltan mejores dueños.

Llegó el momento de hacer a un lado los discursos. La realidad es acuciante. El circuito de Ascenso, donde militan Zacatecas, Tampico Madero y Dorados de Sinaloa, de los grupos Pachuca, Orlegi y Caliente, está en crisis tras la salida de Potros UAEM y de Loros de Colima. Es tiempo, pues, del despliegue de magia y política para reorganizar y salvar el torneo.

En tiempo de recesión varios están enfrascados en la tarea de allegarse recursos vendiendo jugadores, como Necaxa y Xolos, y con los dedos de una mano se cuenta a los propietarios financieramente sólidos, por lo que el futbol mexicano se aferra todavía más al mercado estadunidense y al invento denominado Leagues Cup. En este receso fluyeron hacia la MLS las principales ventas (Alan Pulido, Lucas Zelarayán, Lucas Cavallini, Edison Flores).

Los equipos cerraron pretemporada y los augurios optimistas giran en torno a Chivas y Cruz Azul. El Rebaño se abasteció de forma decorosa y con el regreso de José Juan Macías encendió las ilusiones entre su vasta afición, que espera poner fin a la frustrante racha de cinco torneos sin figurar en la liguilla. El Guadalajara es sin duda uno de los principales activos y atractivos de la Liga.

La Máquina no tiene más enemigo que a sí mismo. Si la cúpula decide llevar la fiesta en paz puede dar gratas notas, a pesar del inicio con la mala noticia de la fractura de Milton Caraglio. Si la cantera de Pumas se mantiene en la misma aridez que la cartera, muy poco se puede esperar de los auriazules. La liga femenil arrancó y al igual que en la rama varonil ya hay favoritos: otra vez los equipos regios.

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