Opciones ante la recesión

Se podría experimentar una de las caídas más profundas en AL

Javier Becerril
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Martes 2 de junio, 2020

Las medidas adoptadas en Yucatán y alrededor del mundo para mitigar la propagación del coronavirus resultaron en una drástica desaceleración económica durante el primer y segundo trimestres de 2020. Se espera que el impacto actual y por venir de la crisis sanitaria sea particularmente agudo en Yucatán.

México podría experimentar la recesión más aguda, y entre las economías del G-20, y una de las caídas más profundas en América Latina. A lo largo del último semestre, las expectativas de crecimiento del PIB para 2020 han disminuido inexorablemente y ahora se ubican en una contracción de entre los escenarios de 4.6 y 8.8 por ciento anual del PIB (Banco de México). Tan sólo en abril se registraron 555 mil bajas en el empleo formal. El Ejecutivo Federal ha hecho un pronóstico de un millón total de desempleados. Otros estiman que esa podría ser la cifra tan sólo en Cancún y que COVID-19 aún podría empujar a entre 12 y 16 millones de mexicanos a la pobreza.

Hoy la economía mexicana aún no toca fondo, no se sabe con certeza la profundidad de la caída del PIB de la economía de Yucatán. El Banco de México publicó el 26 de mayo su informe trimestral (enero-marzo) en donde pronostican una caída del PIB mexicano de aproximadamente 8.8 por ciento. De este punto podría dar inicio la recuperación probablemente en el segundo semestre de 2020. La recuperación económica terminará cuando se logre el crecimiento del PIB al punto máximo anterior, previo a la desaceleración de la economía mexicana marcado en el inicio del primer trimestre 2020. A partir de ese instante inicia lo que se llama expansión de la economía muy probablemente en 2022.

Cambio de estrategia

La economía yucateca está en una situación extraordinaria de recesión y las medidas deberán ser igualmente extraordinarias. Obliga a un cambio estratégico en su política económica, recurrir al déficit fiscal del estado. En otras economías nacionales o internacionales ya están en marcha los programas para contrarrestar las pérdidas de empleo y sobre todo para apoyar a quienes se quedaron sin fuentes de ingreso a causa del aislamiento.

En Yucatán no es momento de titubear y escatimar esfuerzos para que se logre la recuperación y expansión de la economía con celeridad, se insta a no retrasar la reacción ordenada y enérgica ante la crisis económica. Es claro que evitar la propagación del SARS-CoV-2 y mantener con vida (en aislamiento) a la población yucateca ha resultado en un costo social y económico inconmensurable.

La salida del aislamiento deberá ser gradual. Un nuevo orden social y económico está marcado: distanciamiento social. La medida sugerida por el economista británico John Maynard Keynes (1883-1946) logró sacar a la economía norteamericana de “la gran depresión de 1929”, la administración de Barak Obama logró sacar a la economía del país vecino del norte en 2009 de la crisis inmobiliaria.

Para el logro de la recuperación y expansión de la economía yucateca, deberá ser ordenada y enérgica, y es inminente la reconversión de las PyMES en la forma de ofrecer bienes y servicios, adoptando nuevas normas sanitarias en la atención al cliente, las plataformas digitales y la entrega en domicilio son un área de oportunidad. La sociedad deberá ser consciente de comprar lo bien “Hecho en Yucatán”. Un peso gastado en un producto yucateco es un peso en el ingreso de un yucateco, con efectos directos e indirectos debido a los eslabonamientos de la economía.

* Profesor-investigador de la Facultad de Economía, UADY.
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Edición: Elsa Torres