Argentina quedó al borde del abismo en el basquetbol masculino de los Juegos Olímpicos. España —el actual campeón del mundo— siguió por la senda del triunfo y esta vez gracias nuevamente a su base Ricky Rubio. El jugador de los Lobos de Minnesota marcó el compás y lideró la ofensiva con 26 puntos y España se mantuvo invicta en el torneo, al superar 81-71 a Argentina, el campeón de Atenas 2004 que comprometió seriamente su clasificación a la segunda ronda del campeonato por el Grupo C. 

Por su parte, Luka Doncic, astro de los Mavericks de Dallas, tuvo otra impresionante actuación con 25 unidades, siete rebotes y siete asistencias en 26 minutos, y Eslovenia mantuvo su paso invicto al derrotar el jueves 116-81 a Japón. 

Zoran Dragic aportó 24 puntos y Vlatko Cancar añadió 16 más para Eslovenia, que ganó sus primeros dos partidos en Saitama por un total de 53 unidades. Eslovenia superó en rebotes a Japón 54-33 y repartió 27 asistencias, por 15 del conjunto asiático. 

“Felicidades a Eslovenia”, afirmó el seleccionador de Japón, el argentino Julio Lamas. “Son un muy buen equipo”.

Edición: Ana Ordaz 


Lo más reciente

''No somos reyes del mundo'': Infantino defiende precio de entradas y regatea la política

La copa será ''probablemente el evento más grande en la historia de la humanidad'', señala el presidente de la FIFA

Ap

''No somos reyes del mundo'': Infantino defiende precio de entradas y regatea la política

León XIV condena la guerra en Barcelona, pero guarda silencio sobre pederastia en Montserrat

Víctimas criticaron que evitara pronunciarse sobre los abusos sexuales cometidos en la abadía catalana

La Jornada

León XIV condena la guerra en Barcelona, pero guarda silencio sobre pederastia en Montserrat

Pronóstico del tiempo: Así será el clima en Yucatán este jueves 11 de junio

Se espera lluvia fuerte acompañada de rachas de viento y actividad eléctrica

La Jornada Maya

Pronóstico del tiempo: Así será el clima en Yucatán este jueves 11 de junio

Hacia el deporte gentrificado

Editorial

La Jornada Maya

Hacia el deporte gentrificado