Un informe del Instituto del Agua, Medio Ambiente y Salud (INWEH, en inglés) de la ONU ha alertado este martes de que el mundo se encuentra en "una era de bancarrota hídrica global" en la que se ha producido ya una pérdida irreversible de recursos que será imposible recuperar.
El informe advierte que el concepto de "crisis" en referencia a los recursos hídricos es inexacto ante la realidad que se vive en muchas partes del planeta y que lo apropiado es que las autoridades asuman una postura "poscrisis" en la que se han producido "pérdidas irreversibles" que nunca serán recuperables.
El autor del informe, el profesor Kaveh Madani, director de INWEH (organismo que depende de la Universidad de las Naciones Unidas, UNU), declara en un comunicado que "este informe establece una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas críticos de agua están ya en bancarrota".
Aunque Madani indica que no todos los países están sufriendo la bancarrota de los sistemas acuíferos, el científico sí apunta que existen suficientes "sistemas críticos" en esa situación como para que "el panorama global de riesgo" haya sido "alterado de forma fundamental" en la actualidad.
El informe muestra que las regiones en la peor situación son el Oriente Medio, el Norte de África, partes del sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos, donde el río Colorado y sus embalses "se han convertido en símbolos de un agua prometida en exceso".
Entre las cifras del informe destaca que más del 50 por ciento de los grandes lagos del planeta han perdido agua desde principios de la década de 1990, el 50 por ciento del agua de uso doméstico y más del 40 por ciento del agua de regadío proviene de aguas subterráneas y el 70 por ciento de los grandes acuíferos muestra tendencias en declive a largo plazo.
Además, 410 millones de hectáreas (el tamaño de la Unión Europea) de humedales han desaparecido en 50 años, más del 30 por ciento de la masa de los glaciares se ha perdido desde los años 1970 y el agua de docenas de grandes ríos no llega al mar durante partes del año.
Para los humanos, estas son algunas de las consecuencias: más de 1.800 millones de personas vivían en condiciones de sequía en 2022-2023; 4 mil millones de personas se enfrentan a graves carestías de agua al menos un mes al año; el valor anual de la pérdidas de los servicios que proporcionaban los humedales desaparecidos es de 5.1 billones de dólares.
Madani ha afirmado que "la bancarrota hídrica también es global porque sus consecuencias se propagan. La agricultura representa la inmensa mayoría del uso de agua dulce, y los sistemas alimentarios están estrechamente interconectados a través del comercio y los precios".
Ante esta situación global, el informe solicita que se reconozca formalmente el estado de "bancarrota hídrica" del planeta y que "no es meramente un problema hidrológico, sino una cuestión de justicia con profundas implicaciones sociales y políticas, que requiere atención al más alto nivel de los gobiernos y cooperación multilateral".
"La bancarrota hídrica se está convirtiendo en un motor de fragilidad, desplazamientos y conflicto", explica el subsecretario general de la ONU Tshilidzi Marwala, rector de la UNU.
Madani también ha querido dejar claro que el mensaje no es de desesperación.
"Declarar la quiebra no consiste en rendirse, consiste en empezar de nuevo. Al reconocer la realidad de la bancarrota hídrica, por fin podremos tomar las decisiones difíciles que protegerán a las personas, a las economías y a los ecosistemas", ha terminado señalando.
Edición: Ana Ordaz
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