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13/02/2026 | Bangkok, Tailandia
Tailandia ha comenzado a usar una vacuna anticonceptiva en elefantes en estado salvaje para intentar frenar un creciente problema en el que las poblaciones humanas y animales se invaden unas a otras, un problema en zonas donde las granjas se extienden hacia los bosques y los elefantes son expulsados de su hábitat natural.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos para abordar enfrentamientos que pueden resultar mortales. A medida que los agricultores talan los bosques para ampliar las tierras de cultivo, los elefantes se ven obligados a salir de sus hábitats cada vez más reducidos en busca de alimento.
El año pasado, los elefantes salvajes mataron a 30 personas e hirieron a 29 en Tailandia, según cifras oficiales, que también registraron más de 2 mil incidentes en los que los elefantes dañaron los cultivos.
Sukhee Boonsang, director de la Oficina de Conservación de la Vida Silvestre, declaró recientemente a The Associated Press que controlar la población de elefantes salvajes se ha vuelto necesario a medida que el número de elefantes que viven cerca de áreas residenciales aumenta drásticamente, lo que incrementa el riesgo de confrontaciones.
La oficina obtuvo 25 dosis de una vacuna fabricada en Estados Unidos y realizó un ensayo de dos años con siete elefantes domésticos, utilizando hasta siete dosis de la vacuna, que arrojó resultados prometedores, afirmó. Explicó que la vacuna no impide la ovulación de las elefantas, pero sí impide la fertilización de los óvulos.
Luego, a fines de enero, se administró la vacuna a tres elefantes salvajes en la provincia oriental de Trat, dijo, y agregó que las autoridades ahora están determinando a qué áreas apuntar a continuación mientras se preparan para usar las 15 dosis restantes.
La vacuna puede prevenir el embarazo durante siete años y las elefantas podrán reproducirse si no reciben una dosis de refuerzo una vez transcurrido ese período. Los expertos supervisarán de cerca a las elefantas vacunadas durante ese período.
La campaña de vacunación ha suscitado críticas por su posible impacto en los esfuerzos de conservación. Tailandia tiene una tradición centenaria de utilizar elefantes domesticados en la agricultura y el transporte. Los elefantes también son una parte importante de la identidad nacional tailandesa y han sido proclamados oficialmente símbolo de la nación.
Sukhee afirmó que el programa se centra únicamente en los elefantes salvajes en las zonas con las tasas más altas de conflictos violentos entre humanos y elefantes. Las estadísticas oficiales muestran una tasa de natalidad de elefantes salvajes en estas regiones de aproximadamente el 8,2 % anual, más del doble del promedio nacional de alrededor del 3.5 por ciento.
Alrededor de 800 de los aproximadamente 4 mil 400 elefantes salvajes del país viven en estas áreas propensas a conflictos, dijo Sukhee.
“Si no tomamos medidas, el impacto sobre las personas que viven en estas áreas seguirá creciendo hasta que se vuelva inmanejable”, declaró.
Además de la vacuna anticonceptiva, las autoridades han implementado otras medidas para reducir el conflicto, comentó Sukhee, como crear fuentes adicionales de agua y alimentos dentro de los bosques donde viven los elefantes, construir cercas protectoras y desplegar guardabosques para guiar a los elefantes que se desvían hacia áreas residenciales para que regresen a la naturaleza.
Una operación ordenada por un tribunal a principios de este mes para retirar a los elefantes salvajes que se han enfrentado repetidamente con los lugareños en la provincia nororiental de Khon Kaen provocó una protesta pública después de que un elefante muriera durante el proceso de reubicación.
Una autopsia inicial reveló que el elefante murió por asfixia luego de que le administraran anestesia antes del traslado, dijeron las autoridades.
El Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas llevó a cabo la reubicación, y su director general, Athapol Charoenshunsa, lamentó el incidente e insistió en que se siguió el protocolo correctamente. Añadió que se estaba llevando a cabo una investigación para evitar que incidentes como este se repitan.
Edición: Estefanía Cardeña