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08/06/2026 | Lima, Perú
El izquierdista Roberto Sánchez tomó este lunes la delantera en el conteo de votos de la segunda vuelta electoral en Perú y superó por un pequeño margen a la derechista Keiko Fujimori, en una contienda cuyo final aún es incierto.
Con poco más del 94 por ciento de las actas escrutadas, al corte de las 2:28 de la tarde (hora de Lima) Sánchez reunía el 50.055 por ciento de los votos, frente al 49.945 por ciento de Fujimori, una diferencia de menos de 10 mil votos, según los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Para que el balotaje del pasado domingo tenga un ganador, se deberán revisar además actas impugnadas que contienen unos 450 mil votos, lo que puede llevar días. "Estamos muy confiados y optimistas, con tranquilidad para respetar los resultados al 100 por ciento", dijo Sánchez a periodistas.
Un conteo rápido la noche del domingo sobre una muestra representativa de los centros electorales, realizada por la firma privada Ipsos, que predijo con precisión elecciones anteriores, mostró a Sánchez con 50.3 por ciento de votos y a Fujimori con 49.7 por ciento.
La disputa muestra similitudes con la segunda vuelta de 2021, cuando Fujimori se enfrentó a Castillo. En aquella ocasión, la candidata comenzó con ventaja en el sondeo a boca de urna, pero terminó perdiendo con 49.9 por ciento de los votos frente a 50.1 por ciento de Castillo.
Los votos en Lima y las zonas urbanas, bastión de Fujimori, tienden a contarse más rápido, mientras que se espera que Sánchez siga ganando terreno a medida que se continúe el recuento de las zonas rurales.
Figuras antagónicas
Fujimori, quien postula por cuarta vez, se había presentado como garantía del orden y la estabilidad económica, atrayendo votantes alarmados por el aumento de la delincuencia y la inseguridad, considerada el mayor problema de Perú.
Sin embargo, la figura de la hija de Alberto Fujimori, quien estuvo 16 años preso por abusos a los derechos humanos, continúa generando polarización por su herencia familiar y problemas legales pasados.
El legado de Fujimori padre divide al país entre quienes consideran que logró derrotar a los rebeldes maoístas de Sendero Luminoso a fines del siglo pasado y sentar las bases de un auge económico; y los que lo responsabilizan de violaciones a los derechos humanos durante su arremetida contra la guerrilla.
Sánchez, cuya victoria permitiría a la izquierda recuperar terreno en la región, espera poder replicar el triunfo de Castillo apelando a otro gran problema en Perú: la desigualdad y la gran brecha socioeconómica entre Lima y las regiones rurales.
El candidato ha propuesto revisar las concesiones mineras, impulsar una reforma para redactar una nueva Constitución en busca de un mayor control estatal en la economía, más inversión en programas sociales y ha prometido aumentar el salario mínimo. Sus planes han calado en zonas empobrecidas y alejadas en el país, pero han sacudido los mercados financieros por el temor de medidas que podrían afectar la estabilidad macreconómica.
Perú vive desde hace años en constante crisis política, con ocho presidentes desde el 2018 debido a renuncias y destituciones de sus líderes en medio de una pugna de las fuerzas políticas y escándalos de corrupción.
Edición: Fernando Sierra