El responsable de la selección de Irán para el Mundial afirmó a Reuters que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no cumplió sus promesas de garantizar a la Federación Iraní de Futbol el acceso total para asistir a los tres partidos de la selección en Estados Unidos.
Mahdi Mohammad Nabi, quien también se desempeñó como supervisor a cargo de las operaciones de la selección iraní en los Mundiales de 2018 y 2022 en Rusia y Qatar, es uno de los 15 miembros de la federación del país de Medio Oriente a quienes se les denegó la visa para viajar a Estados Unidos para los partidos del Mundial.
El federativo habló el jueves por la tarde, un día después de que Infantino ofreciera una rueda de prensa en Ciudad de México en la que celebró la participación de Irán en el torneo como prueba del éxito de su organización a la hora de sortear complejas cuestiones políticas.
“Esperamos que el señor Infantino cumpla de manera efectiva las palabras y promesas que hizo a la selección nacional de Irán”, comentó Nabi. “Tanto las federaciones miembro como los anfitriones deben cumplir debidamente los reglamentos y protocolos de la FIFA”, agregó.
La FIFA no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El Departamento de Estado estadunidense afirmó que las visas fueron denegadas porque “no permitirá que la selección iraní abuse de este sistema para introducir a terroristas bajo falsos pretextos”.
Preguntas en el aire
Las dificultades a las que se enfrenta la selección iraní, que también trasladó su base de entrenamiento en el último momento de Arizona a Tijuana debido a los problemas con las visas, han suscitado serias dudas sobre la organización del Mundial de 2026 —el mayor de la historia—, que organizan de forma conjunta México, Estados Unidos y Canadá.
Washington también ha denegado visas a periodistas iraníes y africanos que cubren el torneo, ha aplicado medidas de pago de fianzas a países señalados por altas tasas de permanencia ilegal tras la expiración de sus permisos y ha impuesto prohibiciones de viaje a ciudadanos de cuatro países que se clasificaron para el campeonato.
Esta semana, Estados Unidos denegó la entrada al árbitro somalí de la FIFA Omar Abdulkadir Artan, a pesar de que tenía un visado válido para entrar en el país, por supuestos vínculos con “organizaciones terroristas”.
Pero Irán es la única selección de la Copa del Mundo a la que se le ha denegado la entrada en Estados Unidos a un gran número de miembros de su federación. Las denegaciones se producen en un contexto de intensificación de los ataques entre los países implicados, que han amenazado con reavivar una guerra a gran escala que se detuvo en abril cuando ambas partes acordaron un frágil alto el fuego.
Esta es la primera Copa del Mundo desde su creación en 1930 en la que un país anfitrión va a recibir a uno con el que está en guerra.
Nabi habló a las puertas del Hotel Marriott de Tijuana, donde se aloja la selección iraní para prepararse para el Mundial. A los jugadores se les concedieron visados estadunidenses 10 días antes de su primer partido fuera de Los Ángeles, previsto para el lunes contra Nueva Zelanda.
Falta de coordinación
Nabi afirmó que nunca antes había experimentado “tal falta de coordinación” en un Mundial. Todo el lío de los visados, dijo, “ha afectado a la capacidad de adaptación de nuestros jugadores” y ha puesto al equipo en desventaja frente a los demás competidores.
Cuando se le preguntó sobre la acusación del Departamento de Estado estadunidense de que la federación de futbol de Irán está tratando de “introducir a escondidas a terroristas” en la nación norteamericana, Nabi se negó a responder. “Estamos aquí para hablar de deporte; no hemos venido a participar en ninguna actividad política”.
El miércoles, Infantino dijo que la FIFA no podía dictar decisiones de inmigración a los países anfitriones de la Copa del Mundo. “No lo controlamos todo. Quizá sea mejor tomárselo con calma, relajarse”.