Internacional > Espectáculos
Reuters
14/10/2026 | Londres, Inglaterra
El actor y comediante británico Russell Brand era un depredador sexual despiadado que abusó sexualmente de seis mujeres pese a sus protestas, justo cuando su carrera comenzaba a despegar, dijo este miércoles la fiscalía de Reino Unido al inicio del juicio en su contra.
Brand, de 51 años, quien fue una de las figuras más conocidas de la radio y la televisión británicas y estuvo casado con la cantante estadunidense Katy Perry, enfrenta tres cargos de violación, tres de agresión sexual y uno de atentado al pudor relacionados con seis mujeres por hechos ocurridos entre 1999 y 2009.
Brand niega todas las acusaciones y expondrá su defensa ante el tribunal más adelante.
"Hoy me siento bendecido", dijo a su llegada al Tribunal de la Corona de Southwark, en Londres. "Por supuesto, estoy preocupado, pero tengo la esperanza de que este proceso conduzca a buenos resultados para todos los implicados".
Un deseo indiscriminado
Al presentar la acusación, la fiscal Riel Karmy-Jones dijo que las seis denunciantes habían conocido a Brand a través de sus empleos, en encuentros sociales vinculados al trabajo o en espectáculos en los que él actuaba.
Algunas habían protestado y le habían dicho que no, mientras que otras no habían tenido oportunidad de reaccionar a sus avances sexuales. A Brand le había dado igual, afirmó.
"Su deseo, su intenso deseo de tener algún tipo de contacto sexual, era indiscriminado y voraz", dijo la fiscal.
"Podía ser amable cuando quería, divertido —sin duda—, encantador, incluso agradable, cuando quería algo a cambio".
"Pero después se mostraba exigente, convencido de que todo le correspondía, un seductor con un enorme apetito sexual, infantil en su expectativa de que todos sus deseos debían ser satisfechos. Era despiadado, calculador, manipulador y, sostiene la fiscalía, un depredador sexual".
Karmy-Jones dijo que los presuntos hechos habían ocurrido, entre otros lugares, en una habitación de hotel, en lugares de trabajo, en un cubículo de los baños de un bar y en el domicilio de Brand.
"No le importaba quién fuera la mujer, en qué estado la dejara ni cómo la hubiera hecho sentir", afirmó. "Lo que primaba en su mente era su deseo insaciable de conseguir lo que quería con quien quería".
Las mujeres no se conocían entre sí y no habían acudido a la policía en su momento por diversas razones, dijo la fiscal.
Sin embargo, presentaron sus denuncias después de que un programa de televisión y un reportaje de prensa difundieran en 2023 acusaciones anónimas contra Brand formuladas por personas que no participan en el juicio actual.
Brand permanecía sentado en el banquillo de los acusados, vestido con un traje oscuro y una fina bufanda blanca, con la mirada fija al frente. Se prevé que el juicio dure unas seis semanas.
Brand, que vive en Florida, se encuentra en libertad bajo fianza.
Convertido en una estrella de las redes sociales, Brand expresa habitualmente ideas conspirativas, con 4,9 millones de seguidores en Instagram, 6,6 millones en YouTube y 10,1 millones en X.
En 2024 anunció que había sido bautizado en el río Támesis y, desde entonces, no ha dejado de repetir hasta qué punto su fe cristiana lo ha cambiado.
Brand también ha expresado su apoyo a Donald Trump.
Tras ser imputado en 2025, aseguró en X que nunca había mantenido "relaciones sexuales sin consentimiento".
"He sido drogadicto, adicto al sexo e idiota, pero nunca he sido un violador", escribió.
Una figura extravagante
El comediante, conocido por su estilo y apariencia extravagantes, era una presencia habitual en la televisión británica en la década de 2000 y también trabajó como presentador de radio para la BBC.
Posteriormente protagonizó varias películas, entre ellas Get Him to the Greek (Misión Rockstar en Latinoamérica y Todo sobre mi desmadre en España), de 2010, el mismo año en que se casó con Perry. Se divorciaron en 2012, tras 14 meses de matrimonio.
Más recientemente, Brand ha aparecido principalmente en emisiones por internet, con contenidos a menudo centrados en la política estadunidense, la religión y la libertad de expresión.
Con información de Afp
Edición: Mirna Abreu