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La Jornada
06/01/2026 | Bogotá, Colombia
México afirmó este martes ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano, sin injerencias ni tutelajes externos. La posición fue expresada por Alejandro Encinas, representante permanente de México ante el organismo hemisférico, durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente celebrada en la sede de la OEA, en Washington, convocada por Colombia para analizar la agresión militar unilateral de Estados Unidos contra Venezuela.
En ese contexto, la delegación mexicana manifestó su profunda preocupación por las declaraciones recientes que apuntan a una posible expansión de las acciones militares hacia otros países de la región, al advertir que ese escenario pondría en grave riesgo la paz, la estabilidad política y la seguridad del continente americano. Encinas subrayó que cualquier escalamiento del conflicto tendría consecuencias directas sobre el bienestar de los pueblos de América Latina y el Caribe.
Al inicio de su intervención, el representante mexicano agradeció a Colombia, en su calidad de presidencia del Consejo Permanente, la convocatoria de la sesión extraordinaria, la cual México copatrocinó para abordar lo que calificó como “la agresión militar unilateral ocurrida en Venezuela”. Señaló que estos hechos “demandan una reflexión hemisférica responsable apegada al derecho internacional y orientada a la preservación de la democracia, la paz y la estabilidad de la región”.
Encinas afirmó que la postura de México es “firme, clara e histórica” y recordó que el principio de no intervención es un eje central de la política exterior mexicana. “Para mi país, la no intervención en los asuntos internos de otros estados no sólo es un principio constitucional de la política exterior mexicana, sino uno de los que rigen las relaciones entre todas las naciones del mundo”, sostuvo. Añadió que “la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables”, sino principios jurídicos fundamentales que deben respetarse siempre y sin excepciones.
El diplomático indicó que los hechos ocurridos en Venezuela vulneran el artículo segundo de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA, así como otros tratados internacionales de los que los Estados miembros son parte. Subrayó además que “tampoco se trata de hechos que pueda justificarse bajo la legítima defensa”, y recalcó que el derecho internacional establece límites claros al uso de la fuerza en las relaciones entre los Estados.
México reiteró su llamado urgente a respetar el derecho internacional, a cesar y a no repetir actos de agresión contra el gobierno y el pueblo de Venezuela, y a privilegiar en todo momento las vías pacíficas para la solución de las controversias. Encinas recordó que la historia de la región demuestra que sólo los pueblos pueden definir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y decidir libremente su forma de gobierno y su modelo económico y social, sin presiones externas.
El representante mexicano advirtió que los cambios de régimen impulsados por actores externos y la aplicación de medidas extraterritoriales no sólo son contrarios al derecho internacional, sino que históricamente han profundizado los conflictos y debilitado el tejido social de las naciones. “La intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, nunca ha generado estabilidad duradera”, afirmó, al evocar la experiencia de América Latina.
Encinas recordó que América Latina y el Caribe han sido reconocidos como una zona de paz y advirtió que la violación de ese equilibrio pone en riesgo la estabilidad regional. En la parte final de su mensaje, reiteró que sólo un proceso inclusivo, liderado por las y los propios venezolanos, puede conducir a una solución democrática y sostenible, y reafirmó que México mantiene su disposición a apoyar esfuerzos de facilitación, mediación o acompañamiento que contribuyan a preservar la paz regional y evitar una confrontación de mayores consecuencias.
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Edición: Estefanía Cardeña