Rafael Márquez, seleccionador nacional de México, sustenta su proyecto en dos principios fundamentales: competencia y mentalidad, con la premisa de moldear un grupo que no administre sus esfuerzos en función de la jerarquía del rival o del escenario. Durante su comparecencia en Nueva Jersey –escenario del partido amistoso de este martes frente a Perú en el estadio Sports Illustrated–, el ex astro del Barcelona respondió con la seriedad de quien conoce de memoria los pliegues sicológicos del futbolista mexicano. “Si hay algo importante que queremos cambiar, hay que hacer cosas diferentes”, sentenció.
Márquez es un líder de pocas palabras, pero defiende firmemente que todos los rivales exigen el mismo respeto sin importar el tamaño. “Se da mucho que vamos a jugar a Centroamérica y cuesta más trabajo sacar un buen resultado (que en el Azteca). O si enfrentamos a una potencia, el equipo se comporta de otra manera que ante una selección menor”, señaló. “Es un tema de mentalidad. No importa contra quién juguemos, tenemos que dar nuestro máximo siempre”.
El cuadro mexicano afronta su siguiente cita de la Fecha FIFA con el empate (1-1) contra Colombia como primera referencia. El michoacano, cinco veces mundialista, consideró que el Tricolor mantuvo una postura competitiva similar a la del pasado Mundial, al margen de que la atención mediática se haya desplazado hacia el talento de Gilberto Mora. “No me preocupa lo que se diga o que se crea algo que no ha conseguido”, mencionó con la experiencia de haber transitado un proceso similar en el Barcelona B con Lamine Yamal, hoy campeón del mundo con España.
“Gilberto tiene una muy buena base de valores, una gran familia. Su papá fue futbolista y lo ha llevado bastante bien. Todavía es joven. Hay que tratar de mantener la calma, dejar que se desarrolle, que se divierta y nos siga dando alegrías en el futuro, porque todavía no consigue nada. Ojalá que, cuando cumpla 18 años, tenga una gran oportunidad en Europa”, agregó.
Perú llega con urgencia
Perú, segundo examen sudamericano del ciclo, llega con la urgencia de revertir la imagen que dejó en la derrota (4-1) ante Estados Unidos. Aunque se trata de un encuentro amistoso en mitad de un proceso de transición para ambos representativos, el entrenador mexicano visualiza el duelo como un test de carácter indispensable para elevar la exigencia del grupo. “Nadie tiene el sitio asegurado”, advirtió. “Todos deben trabajar y convencerme para ganarse la convocatoria y la titularidad. La competencia interna eleva el nivel general, y eso es precisamente lo que quiero instaurar”.
El balón comenzará a rodar en Harrison, Nueva Jersey a las 19 horas (tiempo del centro de México; T.V.: canales 5 y 7 locales y TUDN).
Afectado por las urgencias del calendario y la falta de rodaje, Márquez planea rotar el equipo para dar minutos a quienes no jugaron en el comienzo de la gira por Estados Unidos, incluidos los elementos del Guadalajara que recién se incorporaron (Diego Campillo, Luis Romo, Hugo Camberos y Santiago Sandoval). “A veces nos frenan miedos que no nos dejan tomar decisiones. Cuando acepté volver a México lo hice con la ilusión de ayudar al futbol de mi país, de potenciar a los jugadores para que den el salto a Europa. Estar en la selección es una gran vitrina”.
En el campamento rival, el director técnico de Perú, Mano Menezes, admitió que la irrupción de Mora lo obliga a estar atento a su desempeño durante el partido. “Lo sigo con placer desde la inauguración del Mundial, porque es difícil que en el futbol aparezcan nuevos jugadores de esa calidad”.