Cultura y turismo embonan perfectamente: maestra mezcalera

Olivera Aguilar visitó restaurantes de Quintana Roo y encabezó catas de mezcal
Foto: Miguel Améndola

La riqueza cultural nativa y su interacción con el turismo embonan perfectamente para un mensaje tradicional, educativo y de gran experiencia, expresó Sósima Olivera Aguilar, maestra mezcalera de Oaxaca en su visita a Tulum.

Olivera Aguilar visita esta semana varios restaurantes de Quintana Roo, donde encabeza catas de mezcal, como Atila, Arca, Bandera, Gitano y Casa Jaguar, en Tulum, y Neiwa, en Cancún.

Tras mencionar la referencia cultural y turística que significa este destino internacionalmente, se sinceró al decir que no conocía esta parte del Caribe Mexicano y por iniciativa personal eligió visitar Tulum y ha sido interesante escuchar en las degustaciones que la gente está aprendiendo a degustar el mezcal.

“Algunos ya lo han tomado, otros lo están probando ahora, con un reconocimiento más consciente de lo que significa tomar mezcal. La finalidad es saber su experiencia de haberlo tomado, qué le ha provocado y eso transmitirlo de boca en boca, de experiencia en experiencia”, acotó.

Entrevistada tras brindar una cata en el restaurante Bandera, en Tulum, declaró que además de informar de la historia a turistas, también dará una capacitación a los meseros, para que ellos a su vez transmitan a los consumidores la cultura, herencia, historia y tradición del mezcal.

Señaló que ha sido curioso interactuar con los visitantes que hablan otro idioma, pero es emocionante que se divulgue de boca en boca esta actividad ancestral en otros estados y países.

Explicó que ella es una productora de mezcal y también promotora de mezcales tradicionales originaria de Oaxaca, de un pueblo que se llama San Miguel Suchixtepec. Añadió que forma parte de una cooperativa de la cual dependen ocho familias, que se llama Tres Colibrís, la marca es Fanekantsini, que es un personaje mitológico de la región que forma parte del calendario prehispánico del día 3 del mes colibrí.

La maestra mezcalera externó que todo surge de la necesidad de que la gente aprenda a tomar mezcal con ese respeto de lo que significa sus pueblos, donde es una bebida ceremonial y ritual.

“Creo que ha sido una de las preocupaciones desde hace 12 años que hacemos esta labor educativa porque pues vamos de lugar en lugar y platicando cómo se hacen los mezcales, cómo lo tienen que tomar, cuánto tiempo tardan y bueno que no es para tomarse para embriagarse sino para aprender a realmente detenerse en el tiempo, aprender a oler, a disfrutar esta bebida que es de tradición, cultura e identidad nacional”, destacó.

Opinó: “yo creo que es una de las bebidas más fuertes que aún nos queda a nivel país, pues se hacen mezcales en Durango, Michoacán, Guerrero, o sea yo creo que todo México es realmente un país donde produce sus propios mezcales en sus propias regiones y bueno con sus magueyes endémicos y también culturalmente desde su visión de cada pueblo”.

A lo largo de los años, dijo, ha observado que en grandes ciudades la gente se tomaba el mezcal como shot, solamente para emborracharse, cuando para quienes lo preparan es una bebida ceremonial, medicinal y que los acompaña en todo momento, desde que nacen hasta que mueren.

“El mezcal siempre está presente: cuando nace una persona se recibe con una copa de mezcal y cuando te mueres se despiden con otra copa de mezcal, cuando hay buena cosecha, cuando viene la lluvia, se usa el mezcal para ese agradecimiento de las mayordomías; en las bodas, por ejemplo, se brinda un mezcal para un buen futuro para los recién casados o para el niño o niña que nace”, añadió.

Comentó que en parte de su exposición les hace saber a las personas que es una bebida que encierra la cosmovisión de un pueblo, de una tradición y de una cultura y que más allá de la bebida lo que importa es que se preserven las formas organizativas de nuestros pueblos originarios.

Expresó que ella forma parte una cuarta generación dedicada a esta práctica: “somos ocho de familia, entonces el objetivo principal de esta cooperativa es tener espacios comunes porque el mezcal como tal yo creo que se ha preservado durante más de 500 años y por ahí se dice que es una bebida prehispánica...tiene un trasfondo cultural bien interesante”.

Informó que tienen siete variedades de mezcal porque para ella cada maguey es como los mangos, porque son una gama de aromas y sabores, entonces hay que sentarse un ratito a probar cada uno de los magueyes, que son como las personas, tienen su propio carácter.

Dijo sentirse muy contenta por esta gira que realiza por la península de Yucatán: “empezamos en Mérida y estuvimos ahí 2 o 3 días hablando de mezcales en los lugares de consumo, en restaurantes, ahora en Quintana Roo, y pues yo creo que me voy con un buen sabor de boca porque la gente está necesitada de saber, y dicen que nunca habían probado un mezcal así, no les han platicado no la historia, entonces ya con toda esta introducción yo creo que la gente lo tomará ahora desde otra perspectiva”.

 

Edición: Laura Espejo