Existe una correlación entre trabajos de cuidados y domésticos con la violencia de género, porque la mujer al no poder ser igual de productiva que su pareja enfrenta dificultades para tener una red de apoyo o sustento económico que le ayude a salir del círculo de violencia, expuso Natalia Tavizón, del colectivo DAS (Derechos, Autonomías y Sexualidades) Cancún.
“Sabemos que existe una correlación entre temas de, por ejemplo, trabajo de cuidados y violencia, porque esto priva muchas veces a las mujeres de una vida laboral activa, ya que se abocan al cuidado del hogar, de su familia y es un trabajo el cual muchas veces es invisibilizado, es como parte de los discursos en temas de violencias como ‘tú no haces nada’, ‘sólo estás aquí en la casa’, etc.”, explicó.
Esto lo que provoca, especificó, es que ellas no logren ser económicamente productivas o no igual de productivas, porque muchas veces se da la situación: “somos una pareja, nos embarazamos jóvenes, me hago cargo de los niños mientras tú estudias, entonces yo también sacrifico parte de mi vida productiva y educativa, a través de esos cuidados” y esto ya en trabajo diario está muy correlacionado con temas de violencia.
El poder escapar del ciclo de la violencia, indicó, tiene que ver muchas veces con contar con un centro económico o red de apoyo, pues muchas de las mujeres que están en estos ciclos nunca han trabajado, no existe experiencia laboral formal. Además, existe la amenaza del hombre de sacarlas de la casa si buscan un trabajo formal.
De acuerdo con la integrante de DAS Cancún, la apreciación por la mujer que cuida a la familia, es muy reducida, porque lo convierten en un deber, y se produce también un rezago profesional muy profundo en las mujeres, por estos trabajos de cuidados.
Además se ha convertido en una función heredada, incluso se siguen dando casos de que la soltera es la que tiene la “misión” de cuidar a las personas grandes de la familia e incluso se da un proceso de culpa si no se hace o si no se hace bien, callada y de buenas y siempre está al final el comentario de: “pues ella no hace nada, se queda en la casa” y está la idea de que las maternidades o paternidades muchas veces se ejercen pensando que estás educando para que te cuiden cuando seas mayor.
“Quisiera también mencionar o cerrar con una frase de (la escritora y activista feminista italiana) Silvia Federerchi, que dice que si el capitalismo tuviera que pagar por el trabajo doméstico y de cuidados, no podría acumular”, concluyó. En México, tan sólo en el año 2022 el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados reportó un monto de 7.2 billones de pesos, de acuerdo con cifras del Inegi.
Edición: Emilio Gómez
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