“Primero llegó el COVID y luego todo se inundó”, relata Beatriz Balam

El agua alcanzó hasta los seis metros en Kopchen, localidad de Felipe Carrillo Puerto
Foto: Beatriz Balam

Con la inundación “no pude vender mi trabajo, ahora que está secando pienso salir a ver si vendo algo”, señala Beatriz Balam Cauich, artesana de la localidad de Kopchen, ubicada a media hora de Felipe Carrillo Puerto. “Hace 25 años que no se inundaba así”. En su comunidad el nivel del agua alcanzó los seis metros.

En entrevista telefónica, Beatriz recuerda que todo empezó el 22 de junio pasado: “Quedó bien hondo en la carretera y ya no podíamos pasar. Cuando se inundó el camino no pudimos salir a comprar despensa, nos faltaba agua”.

Ella, su esposo y sus tres hijos se dedican a hacer artesanías de bejuco, canastas y otros productos que comercializan en Tulum y Bacalar.

Que baje el nivel del agua le permitirá ir a estas poblaciones, donde espera que ya haya un poco de turismo y locales abiertos para ofrecerles sus creaciones.

“Primero llegó el COVID y luego se inundó. Salir a vender no es fácil, pero tienes que ir a buscar un poco de alimento”, dice. Para salir de su comunidad necesita un carro, para lo cual se pone de acuerdo con sus vecinos: ella pone la gasolina (400 pesos) más su comida.

El acceso a Kopchen está en la carretera federal, en el crucero de Xhazil Sur. Para comprar insumos deben ir al pueblo más cercano, “ahora ya podemos salir a comprar agua potable porque todavía no entran los proveedores, nos ponemos de acuerdo entre los vecinos y alguien va a comprar garrafones y algo de despensa”.

Señala que aunque les llegó ayuda alimentaria, no fue lo que esperaban: “Nos dieron dos atunes, un kilo de frijol, un aceite y dos pastas de sopa, ni la maseca llegó... y como estaba todo bien inundado, llegaron mojadas las bolsitas que nos trajeron”.

Sobre el COVID, define como “un milagro de diosito que eso no llegó acá”, refiriéndose a la zona maya, y destaca que en el pueblo la gente se cuida mucho.

Edición: Ana Ordaz