Nombre científico: Cachryx defensor
Tamaño: Hasta 140 centímetros
Ubicación: Estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán
Hábitat: Zonas de bosque espinoso, bosque tropical perennifolio, así como áreas rocosas y boscosas
Dieta: Frutos, hojas y pequeños invertebrados
La iguana yucateca de cola espinosa (Cachryx defensor) es una de las especies más representativas y, al mismo tiempo, más amenazadas de la fauna de la Península de Yucatán, una especie de lagarto escamoso cuyo nombre proviene del latín Cachryo, que significa amento o cebada tostada, en referencia a la forma de la cola.
Esta especie se distribuye en la Península de Yucatán. Su principal amenaza, como ocurre con muchas especies, es sin duda la pérdida y fragmentación de su hábitat natural, derivada del crecimiento urbano, la deforestación y los cambios en el uso de suelo. Este reptil, perteneciente a la familia Iguanidae, destaca no solo por su apariencia, sino también por su relevancia ecológica y su delicado estado de conservación.
Foto: Pedro E. Nahuat Cervera
Se trata de una iguana de tamaño mediano, cuyos machos pueden alcanzar hasta 140 centímetros de longitud. Una de sus características más distintivas es su cola ligeramente aplanada, cubierta por espinas largas y robustas, casi del mismo tamaño que su cuerpo. En cuanto a su coloración, es igualmente llamativa: la cabeza, la nuca, las extremidades y la cola presentan tonos grises, mientras que la mitad del cuerpo es predominantemente negra con manchas irregulares.
Además, hacia la parte posterior el color cambia a un intenso rojo-naranja y, al igual que otros reptiles, esta especie tiene la capacidad de modificar la intensidad de sus colores, haciéndolos más brillantes según su entorno o estado, lo que le sirve en gran medida para protegerse.
Esta iguana es endémica de México y su distribución se limita exclusivamente a la Península de Yucatán, abarcando los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Habita principalmente en zonas de bosque espinoso, bosque tropical perennifolio, así como en áreas rocosas y boscosas, donde encuentra refugio en troncos huecos y espacios naturales que le permiten resguardarse de condiciones extremas.
Foto: Pedro E. Nahuat Cervera
Sin embargo, su supervivencia enfrenta importantes desafíos. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, esta especie se encuentra catalogada como vulnerable, mientras que en la NOM-059-SEMARNAT-2010 está considerada en peligro de extinción.
Aunado a la afectación de su hábitat, que es su mayor amenaza, enfrenta otros desafíos importantes. Como ocurre con muchas especies insulares, la urbanización, la presencia de fauna introducida y la interacción con actividades humanas representan riesgos constantes para sus poblaciones. Además, se suma su captura ilegal para el comercio de mascotas, lo que ha incrementado la disminución de sus poblaciones.
De acuerdo con expertos, se estima que, de continuar estas tendencias, la especie podría reducirse al menos 30 por ciento en los próximos diez años. Esto se debe a que, si bien no se conoce con precisión el tamaño total de su población, se calcula que existen apenas algunos miles de ejemplares en vida silvestre.
Foto: Alejandro Valencia
Incluso, en diversas ocasiones la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha liberado a diversos ejemplares, principalmente juveniles, que son resguardados luego de identificar que estaban capturados para su venta ilegal. La mayoría son liberados en el Área Natural Protegida Reserva Estatal Biocultural del Puuc, en el estado de Yucatán, considerada la mejor zona para reincorporarlos a su hábitat, ya que garantizaría su sobrevivencia y liberación exitosa.
En otras ocasiones los llevan al Jardín Zoológico Payo Obispo, en Chetumal, donde permanecen durante unos días en resguardo temporal, con el propósito de realizar la valoración médico-veterinaria y de comportamiento, para determinar si pueden ser liberados a su medio natural.
Distribución en Quintana Roo
"La iguana de cola espinosa de Cozumel es un tesoro endémico que resiste el paso del tiempo", puntualizó el biólogo Rafael Chacón Díaz, director del Centro de Conservación y Educación Ambiental de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel.
La buena noticia es que en recientes investigaciones se ha podido ampliar el conocimiento sobre su distribución en Quintana Roo, donde se han registrado nuevos avistamientos que elevan a ocho las localidades documentadas en la entidad, muchas de ellas cercanas a comunidades rurales.
Estos hallazgos sugieren que, aunque poco estudiada, la especie mantiene presencia en diversos puntos de la región, especialmente en zonas con condiciones ambientales similares a las del resto de la Península.
Foto: Alvaro Monter Pozos
Ante este panorama, especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer las acciones de conservación, que incluyen estudios más profundos sobre su biología, monitoreo de poblaciones y protección de su hábitat.
"La iguana de cola espinosa yucateca no solo es un símbolo de la biodiversidad mexicana, sino también un recordatorio de la urgencia de preservar los ecosistemas que la hacen posible", mencionó el biólogo Chacón Díaz.
Parte de su relevancia es que cumple un papel fundamental en el equilibrio ecológico. Es una especie principalmente herbívora, aunque puede complementar su dieta con pequeños invertebrados. Al alimentarse de frutos y vegetación, contribuye a la dispersión de semillas, favoreciendo la regeneración de la flora local.
Foto: Justin Philbois
Chacón Díaz enfatizó que en Cozumel se mantienen esfuerzos de conservación y educación ambiental que buscan proteger a esta especie, promoviendo la coexistencia responsable entre humanos y fauna silvestre.
"Más que un habitante común, la iguana de cola espinosa es un símbolo vivo de la riqueza natural y un recordatorio de la importancia de preservar los ecosistemas que la hacen única", aseveró.
La especie mantiene un ciclo reproductivo estrechamente ligado a las condiciones climáticas de la región. El periodo reproductivo inicia generalmente al comienzo de la temporada seca o primavera, un proceso biológico que culmina semanas después con la puesta de huevos.
"La reproducción no es solo un evento biológico: es un proceso que refleja el equilibrio o desequilibrio entre la fauna silvestre y su entorno. Proteger sus zonas de anidación es, en esencia, proteger el futuro de la especie", finalizó.
Edición: Emilio Gómez