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La Jornada
23/07/2026 | Cancún, QRoo
Patricia Vázquez
Alrededor de veinte personas acudieron este miércoles a las instalaciones locales de la Fiscalía General del Estado (FGE), para denunciar que fueron víctimas de fraude por parte representantes de la empresa Autosureste by Caylab, que les vendió varias veces los mismos vehículos usados cobrando enganches de entre 25 mil y 200 mil pesos, dependiendo el modelo, pero cuando debió entregar las unidades cerró sus instalaciones ubicadas en dos plazas comerciales, dejando estafas que sumaron casi 2 millones de pesos.
Sara Sandoval, una de las víctimas, entrevistada junto con otros afectados ante la sede de la FGE en Cancún, indicó que ella eligió un modelo de auto, pero los falsos comerciantes la presionaron para obtener otro más caro, a pagar en plazos durante hasta cinco años.
Comentó que al intercambiar información con otros perjudicados, detectaron que los automotores que falsamente les vendieron fueron un Dodge Attitude color rojo modelo 2022, un Onix 2023 blanco, un Kia K3 blanco, con placas de Guanajuato; un Aveo blanco y un Hyundai gris 2017, todos ofertados por los supuestos vendedores Rafael Ruiz, Rafael García, Francisco Sánchez, Martín Morales y Damián Salazar.
Dijo que el modus operandi de Autosureste by Caylab fue el mismo para todos los compradores, quienes contactaron a la empresa a través de Facebook y luego de llegar a acuerdos se les pidieron enganches por cantidades diversas, e incluso uno dejó una camioneta con todo y factura endosada, que le ofrecieron tomar a cuenta para la entrega de dos vehículos de menor tamaño.
La oferta incluía la instalación de un chip de rastreo y la entrega de placas, por lo cual algunos dieron 25 mil, 35 mil, 70 mil y hasta 195 mil pesos, según los planes de pago que cada uno acordó con los vendedores ficticios.
Sandoval comentó que a ella se le asignó como fecha de entrega de su unidad este jueves 23 de julio, pero acudió a la plaza Punta Tulum, donde estaba la empresa autofinanciera, y se encontró que el local estaba vacío y varias personas habían llegado supuestamente a recoger sus automotores.
Al dirigirse con los gerentes de la plaza, éstos les informaron que los presuntos defraudadores desocuparon el local entre el sábado y el domingo pasados, dejando también una deuda en el pago de la renta.
“Yo entregué casi 200 mil pesos, en cuanto supe que me habían robado me puse muy mal, hasta volví a fumar para tranquilizarme, pues es mucho dinero”, dijo uno de los afectados, mientras que otro relató que hasta participó en tandas para juntar dinero, pues necesitaba un coche, y otros más lamentaron perder los recursos que les costaron meses de ahorros y sacrificios.
Los demandantes exigieron la intervención de la gobernadora Mara Lezama; advirtieron que de no obtener respuesta pronta, iniciarán bloqueos en avenidas importantes como el bulevar Kukulcán, en la zona hotelera, o la Colosio, a la entrada del aeropuerto local.
Edición: Ana Ordaz