Foto: Gobierno del Estado

Con la pandemia, el sector textilero del sur de Quintana Roo enfrenta una gran crisis. Sin la posibilidad de competir por la licitación de uniformes gratuitos, que el gobierno del estado suspendió obligadamente, y con ventas de apenas 30 por ciento debido a que los estudiantes no comenzarán el ciclo escolar de manera presencial, al menos una decena de empresas han cerrado y el resto ha tenido que recortar a su personal. 

Pedro Quintal Loeza, de la Unión de Textileros de Quintana Roo, afirmó que en comparación con otros años la crisis ha pegado duro al sector textil, conformado por unas 27 empresas que en este momento están “muy decaídas”, toda vez que no representan una actividad esencial ni prioritaria de consumo en medio de la contingencia. 

“Estamos muy bajos, las escuelas empiezan a distancia y aunque sí han habido ventas, no es en la medida en que esperábamos todos los inicios de clases, creo que somos la parte más afectada, la gente prefiere comprar otras cosas, la ropa no es prioridad y todos estamos mal”, relató. 

A esa situación le sumó la suspensión de la licitación que realizaría el gobierno del estado y que tan solo en 2019 significó una entrada de más de 16 millones 800 mil pesos para el sector.

El representante de los textileros de los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Bacalar, Chetumal y Calderitas, indicó que algunos de los agremiados a esta unión se comunican para pedir algo de trabajo y evitar el cierre.

Su esperanza, como la de toda la economía en el mundo, está puesta en el surgimiento de una vacuna que detenga la pandemia o en su caso han pedido al gobierno del estado que las compras próximas beneficien al sector, no necesariamente en el tema de los uniformes escolares, sino en las próximas adquisiciones como uniformes policiales o del sector salud, o bien de trabajadores del gobierno.

Quintal Loeza calcula una caída de entre 50 y 70 por ciento de sus ventas ordinarias: “No hemos sacado sueldos, ni seguro social, ni electricidad, varios están pidiendo apoyo para pagar estos gastos porque no tienen nada de entrada, están muy bajos”. Esta situación ha motivado despidos de personal e incluso cierres.

“No hay ninguna empresa que no haya despedido, es personal valioso que no podemos mantenerlo (…) no tenemos un censo de los cierres, pero probablemente sean unas 10 empresas, varios ya cerraron, se empiezan a dedicar a otras cosas, estamos tratando de sobrevivir esperando y rogando a Dios que las cosas se compongan pronto”, acotó.

Edición: Ana Ordaz


Lo más reciente

—Mi problema es que nunca he sabido estar sola

Las dos caras del diván

Alonso Marín Ramírez

—Mi problema es que nunca he sabido estar sola

Sociología: una advertencia desde Florida y una oportunidad para la UNAM en Yucatán

La eliminación de los cursos busca censurar los contenidos relativos a la desigualdad, raza y género

Rubén Torres Martínez

Sociología: una advertencia desde Florida y una oportunidad para la UNAM en Yucatán

Un problema de representación obrera

Noticias de otros tiempos

Felipe Escalante Tió

Un problema de representación obrera

Perdón: sí o sí (tercera parte de tres)

La verdad es que Europa necesitaba más de América

José Díaz Cervera

Perdón: sí o sí (tercera parte de tres)