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Ana Ramírez
28/09/2026 | Cancún, Quintana Roo
En los últimos días se han registrado en Cancún movilizaciones ciudadanas en apoyo a José Juárez Gil, conocido popularmente como Pepe Tigre, una persona de la tercera edad que se hizo famoso en la década de 1980 por tener un establecimiento en la zona hotelera donde la principal atracción eran grandes felinos (tigres, pumas y jaguares). De los casi 20 animales que llegó a tener, hoy sólo le queda uno, cuya posesión defiende ante las autoridades.
Pepe Tigre es el dueño de un predio cercano a playa Tortugas, que durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado funcionó como restaurante en donde los comensales podían fotografiarse con tigres y jaguares. El paso del huracán Wilma, en 2005, destruyó el ocal comercial y ya no pudo recuperarse; sin embargo, continuó habitando en el predio.
Con la aprobación de nuevas leyes ambientales, las autoridades federales, encabezadas por la Semarnat, aseguraron en 2011 la mayoría de los felinos; él defiende que tiene permiso para su posesión y hasta ahora, a sus 82 años, sigue peleando por ellos. Actualmente, en su terreno de la zona hotelera solo tiene un jaguar, que se niega a entregar a las autoridades.
La polémica regresó luego de una visita, este mes, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para inspeccionar el predio y retirar a su último jaguar de su propiedad. La dependencia informó en un comunicado que no le fue permitido el acceso. Como respuesta, Pepe Tigre rechazó tajantemente la presencia de los inspectores federales y convocó a una manifestación el pasado domingo, como parte de la cual los asistentes bloquearon temporalmente la circulación en el bulevar Kukulcán.
La manifestación fue de aproximadamente 150 personas con pancartas exigiendo justicia y sumándose a una petición en Change.org que supera las 17 mil firmas para aclarar la situación de los felinos y del predio. Los manifestantes también estuvieron frente al que fuera el restaurante hace años y en donde incluso les regalaron playeras y gorras.
"Cualquiera que venga, autoridad que quiera ver al jaguar… es mi propiedad. Aquí sí quiero y se me hinchan los míos; entras y, si no… no entras. Así seas el general, porque no estoy para eso", declaró ante los asistentes a la manifestación. Muchas personas subieron a redes sociales fotos y videos del octogenario junto al jaguar, conviviendo en su vivienda.
Esto generó un marcado contraste entre la simpatía por “Pepe Tigre” en algunos sectores ciudadanos y las inspecciones de la Profepa, reabriendo el debate sobre el bienestar de los felinos y la posesión de fauna silvestre por particulares.
La problemática también incluye el reclamo de 20 hectáreas en el ejido Alfredo V. Bonfil para un santuario y los antecedentes de 2011, cuando la Profepa decomisó 10 felinos alegando deficiencias de salud de los ejemplares.
Juárez Gil siempre ha negado las acusaciones de maltrato y asegura que las intervenciones oficiales causaron la muerte de ejemplares por exceso de anestesia durante los traslados.
Sobre el tema, algunos biólogos han explicado que la legislación actual exige para tener fauna como esta el registro como Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, por lo que mantener felinos en espacios reducidos constituye mascotización y lucro, subrayando que la conservación requiere programas profesionales y áreas de al menos 240 metros cuadrados por ejemplar.
Edición: Estefanía Cardeña