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Ana Ramírez
29/04/2026 | Cancún, Quintana Roo
Las acciones que se están tomando a nivel nacional para reducir el precio de la gasolina son paliativos, lo que urgen son cambios reales, incluso a nivel mundial, opinó la presidenta de Coparmex Quintana Roo, Jovita Portillo.
"Creo que México enfrenta un desafío estructural que no se está atendiendo de raíz, la alta dependencia de importaciones energéticas, la limitada capacidad de refinación efectiva, el rezago en infraestructura logística y la incertidumbre para la inversión. Sin resolver estos factores, las medidas que tomen seguirán siendo temporales y reactivas", estimó.
Específicamente en el sureste mexicano, opinó, la situación energética atraviesa un momento crítico que demanda más que soluciones superficiales, por ello existe preocupación ante el manejo actual de los precios de los combustibles.
Desafortunadamente, indicó, las medidas implementadas hasta ahora carecen de una visión de largo plazo y se limitan a ser "parches" ante una problemática estructural profunda que afecta directamente la operatividad de las empresas locales.
Aseveró que en un destino como Quintana Roo, donde 80 por ciento de la economía depende del turismo, el costo del combustible no es un dato técnico, sino un factor directo en logística, transporte y movilidad laboral. Por ello, cada variación impacta de forma inmediata en la competitividad del destino, volviendo urgente una estrategia que atienda los problemas de fondo, en lugar de solo administrar las crisis temporales que surgen por factores externos o coyunturas internacionales.
Dio a conocer que el sector empresarial ha tenido que reducir diversos gastos operativos para solventar el alza constante en los costos de operatividad. Las empresas de transporte, aunque beneficiadas momentáneamente por una aparente estabilidad de precios, temen que en el futuro cercano los costos se disparen, impidiendo la operación diaria.
Incluso existe la preocupación de que, tras los procesos electorales, la gasolina supere los 35 pesos, lo que generaría un déficit nacional significativo y afectaciones económicas en cadena para los prestadores de servicios.
Insistió en que las medidas actuales se consideran paliativas porque responden a situaciones externas, como los conflictos bélicos, con una visión de corto plazo de apenas seis meses que no ofrece certezas.
De igual forma, pero a una escala mundial, consideró que el aumento en el precio de la turbosina también va a afectar bastante la llegada de turismo, con cancelaciones o suspensión temporal de rutas, como ya anunció la aerolínea Delta, y para mejorar la situación, tendría que haber un cambio a nivel mundial, con una estrategia bien estructurada sobre la derrama económica.
Edición: Estefanía Cardeña