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Ana Ramírez
19/10/2026 | Cancún, Quintana Roo
La pérdida acelerada de los arrecifes en el Caribe ha llevado a desarrollar estrategias de restauración ecológica, ante las amenazas ambientales, con proyectos de reproducción asistida de corales que buscan devolver la salud a estos ecosistemas.
Investigadores como Rodolfo Raigoza Figueras, titular de la Dirección Corporativa de Conservación en Grupo Xcaret, lideran esfuerzos para revertir el deterioro y preservar la biodiversidad marina, trabajando a marchas forzadas ante la gravedad de la crisis.
"Se calcula que en el 2050 habremos perdido casi toda la cobertura de coral en el mundo... Si vienes dentro de dos años a Cozumel, ya no vas a ver el mismo arrecife. Ante esto, la restauración en laboratorio resulta urgente", expuso.
En el caso del coral cuerno de alce (Acropora palmata), especie que brinda tridimensionalidad al arrecife, aunque se reproduce por fragmentación, los científicos aprovechan su reproducción sexual una vez al año, seis días después de la luna llena de agosto, cuando los corales sincronizan su desove durante 15 minutos en la penumbra nocturna.
En esa breve ventana, relató, buzos capacitados se sumergen con redes flotantes y frascos recolectores, con la expectativa de capturar el momento en que los pólipos se abren; el equipo colecta los paquetes de gametos antes de que se dispersen en la corriente marina.
Los insumos biológicos se trasladan al laboratorio para cultivar fragmentos viables que finalmente son reinsertados en las zonas arrecifales deterioradas.
Raigoza Figueras explicó que estas acciones no están peleadas con un turismo sustentable, pues este modelo se apoya en alianzas con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (INIPAS), y en el monitoreo de especies clave como tortugas y caracol rosado, por lo que la unión entre investigación y buenas prácticas es la vía principal para asegurar el futuro de los arrecifes caribeños.
La protección de especies, insistió, demuestra que el viaje responsable es indispensable para resguardar la biodiversidad marina, por lo que el reto radica en cómo se realiza la actividad turística.
Edición: Estefanía Cardeña