Quintana Roo > Sociedad
La Jornada Maya
29/10/2026 | Tulum, Quintana Roo
El Janal Pixán, expresión maya que significa “comida de las ánimas” o “comida para los difuntos”, es una tradición profundamente arraigada en la península de Yucatán, mediante la cual las familias recuerdan y honran a sus seres queridos fallecidos. Esta celebración reúne prácticas familiares y comunitarias relacionadas con la memoria, la espiritualidad y los conocimientos transmitidos entre generaciones.
Foto: INAH
En el marco del Día de Muertos, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Museo Regional de la Costa Oriental (Mureco), presenta en Tulum la exposición fotográfica “Janal Pixán, tradición que no muere en Quintana Roo”, del fotógrafo Miguel González, cuya obra se ha enfocado a documentar el patrimonio cultural y natural del sureste mexicano.
La muestra es resultado de varios años de trabajo y convivencia del fotógrafo con comunidades mayas de Quintana Roo. Su mirada registra las actividades cotidianas, conocimientos tradicionales y expresiones culturales que forman parte de dicha celebración, con énfasis en las personas y los procesos que permiten su continuidad.
Foto: INAH
Por medio de 20 fotografías, Miguel González propone una narrativa visual que transcurre desde el amanecer hasta el anochecer. Esta secuencia responde a su propuesta artística de organizar las imágenes según los procesos que dan forma al Janal Pixán.
Las primeras imágenes trasladan al visitante a la milpa y al monte, espacios vinculados con el ciclo agrícola y los conocimientos tradicionales, donde se recolectan flores, frutos y otros elementos naturales destinados a las ofrendas. El recorrido permite reconocer la importancia del maíz, alimento fundamental en la cultura maya, y su presencia en las preparaciones culinarias de esta celebración.
Continúa con las actividades en los hogares, como la elaboración artesanal de velas, la preparación de alimentos y bebidas tradicionales, y la disposición de los altares familiares. En estas escenas, el fotógrafo documenta la participación de las familias y la transmisión de saberes que se mantienen vigentes en las comunidades.
Entre los elementos destacan jícaras, flores, copal, velas y los alimentos, cuya preparación y disposición forman parte de las prácticas rituales asociadas con la memoria de los difuntos. Más que mostrar los objetos de las ofrendas, las imágenes permiten conocer el trabajo y los conocimientos para su elaboración.
Conforme avanza el recorrido, se presentan los altares, los rezos, las ofrendas y las visitas al panteón para honrar a los pixanes (ánimas, en lengua maya). La secuencia culmina con escenas nocturnas, en las que la luz de las velas y los espacios dedicados a los difuntos adquieren protagonismo.
Edición: Emilio Gómez