Movimiento #MeToo”cumple cuatro años, sigue ganando fuerza

Quisiera pensar que ahora nos creen: Charlotte Bennett, quien denunció al gobernador de NY
Foto: Ap

Para Charlotte Bennett, el libro que le llegó a su departamento de Manhattan esta semana —Believing, de Anita Hill— fue algo más que una nueva mirada a la violencia de género.

Fue un mensaje de una compañera de una hermandad muy específica, la de mujeres que dieron la cara y describieron los abusos de que fueron víctimas a manos de hombres poderosos.

La denuncia que hizo Bennett de hostigamiento por parte del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ayudó a forzar su renuncia, luego de una investigación en la que se determinó que había hostigado a 11 mujeres. Y este mes se cumplen 30 años desde que Hill declaró frente a una escéptica comisión judicial del Senado que Clarence Thomas la había hostigado sexualmente.

“No me puedo imaginar lo que fue hacer esto en 1991”, dijo Bennett, quien tiene 26 años. “Pensé mucho en eso”.

La historia de Hill obviamente antecede por mucho al movimiento #MeToo (#YoTambién), que esta semana cumple cuatro años de vida. Pero la historia de Bennett es parte integral del mismo. De hecho, considera que #MeToo es en buena medida responsable de un cambio fundamental que se dio desde 1991, cuando Hill dio la cara.

“Quisiera pensar que ahora nos creen”, dijo Bennett en una entrevista. “Que la diferencia ahora es que no tratamos de convencer a nuestra audiencia de que pasó algo y de que eso nos afectó. Quisiera pensar que ya no es una cuestión de credibilidad y que no tenemos que pedir perdón por nada”.

En el caso de Bennett, una ex funcionaria del sector de salud del gobierno de Cuomo, lo que la alentó a hacer su denuncia, reforzando otra previa, fue la sensación de que era parte de una comunidad de sobrevivientes que se apoyan entre sí.

“Tenía mucho miedo de dar la cara”, dijo Bennett. “Pero si hay algo que me dio fuerzas en ese momento de temor, fue que había otras mujeres detrás mío. No era Charlotte contra el gobernador, sino un movimiento que avanzaba. Yo soy sólo una pequeña parte del ajuste de cuentas con el hostigamiento, en los sitios de trabajo y en otras áreas”.

Hay elementos para pensar que muchas mujeres piensan como Bennett. Cuatro años después de que la actriz Alyssa Milano pidió en un famoso tuit que las mujeres que habían sido molestadas o agredidas contasen sus historias o simplemente dijesen “yo también”, luego de las sensacionales revelaciones acerca del influyente productor de cine Harvey Weinstein, la mayor parte de la gente cree que el movimiento hizo que más personas denunciasen agresiones, según una nueva encuesta.

Poco más de la mitad de la población, el 54 por ciento, dice que, en el plano personal, es más probable que dé la cara si es víctima de un hostigamiento sexual, de acuerdo con una encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Y un poco más, un 58 por ciento, dice que no se callaría la boca si presencia un hostigamiento.

El 62 por ciento de las mujeres dijeron que hay más posibilidades de que hagan la denuncia si son víctimas de hostigamiento sexual, comparado con el 44 por ciento de los hombres. Las mujeres son también más proclives que los hombres a hablar si presencian un hostigamiento, 63 por ciento comparado con el 53 por ciento.

Sonia Montoya, de 65 años, de Albuquerque, no dio demasiada importancia al tema de los abusos sexuales cuando trabajaba en la oficina de un taller de reparación de camiones, donde era la única mujer. Pero en el 2016, cuando llevaba 17 años en ese empleo, dijo basta. La gota que colmó el vaso fue la forma en que el entonces candidato presidencial Donald Trump hablaba acerca de las mujeres. Empezó a exigir respeto y sus compañeros de trabajo cambiaron de actitud.

“La forma en que hablaban en el trabajo era brutal”, expresó Montoya, quien se describe como independiente en el plano político y de ideas más bien moderadas. “Desde que apareció este movimiento y empezó a concientizar a la gente, los muchachos son mucho más respetuosos y lo piensan dos veces antes de decir ciertas cosas”.

Cerca de la mitad de las personas —el 45 por ciento— dicen que la atención que ha recibido el hostigamiento sexual ha tenido un impacto positivo en el país. Como contraste, el 24 por ciento opina que el impacto ha sido negativo. En enero del 2020 la gente estaba dividida por igual en torno al impacto del movimiento en la nación.

Ese impacto, no obstante, ha sido desparejo y hay quienes dicen que el movimiento #MeToo no defiende con igual fuerza a las mujeres de raza negra.

“No avanzamos lo suficiente” en ese terreno, admitió la fundadora de #MeToo Tarana Burke a la Associated Press en una entrevista.

Cuomo ha negado las acusaciones que le hicieron.

 

Edición: Laura Espejo