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Flore May: la voz afromaya feminista que impulsa a las juventudes

La vallisoletana recuerda que la lucha debe reconocerse todos los días, no sólo el 8M
Foto: Facebook Flore May

Yucatán es, sin duda, tierra de mujeres admirables que han dejado huella. Bastaría echar un vistazo a 1916 cuando se llevó a cabo el Primer Congreso Feminista de México, realizado en Mérida y encabezado por activistas yucatecas. O conocer a Rita Cetina, feminista fundadora de La Siempreviva y promotora de la educación laica, cuyo nombre ha sido usado por el gobierno federal para una de las becas más importantes para estudiantes. 

No es necesario voltear a otros siglos si día a día nos encontramos con mujeres que luchan, resisten y defienden. Ahí están las cocineras tradicionales poniendo todo su empeño para que la gastronomía ancestral no desaparezca; las bordadoras organizadas para continuar con el legado; las colectivas que trabajan en la revitalización de la lengua; aquellas que manifiestan para evitar la pérdida de territorio y miles más que desde su trinchera abonan a la conquista de espacios. 

Entre ellas se encuentra Flore May, una joven activista que se autodenomina afromaya y cuya lucha se ha concentrado en el feminismo, la defensa de la identidad indígena, en contra del racismo y a favor de la inclusión de las juventudes en la toma de decisiones, entre otras acciones. 


Foto: La Jornada Maya

Con apenas 20 años, Flor María Flores May, nombre real de la joven, ha dedicado gran parte de su vida al activismo desde su natal Valladolid y ha sido tal su empeño que ha traspasado fronteras y su trabajo ha sido reconocido en países como Brasil, El Salvador y Estados Unidos. 

El activismo lo lleva en la sangre. Su madre, María Candelaria May Novelo es precursora del feminismo en Valladolid y es quien la ha impulsado a cumplir cada una de sus metas. Ambas forman parte de Casa Colibrí, un Centro Cultural y de Derechos Humanos para crear procesos de educación, promoción y defensa en derechos humanos, fortalecimiento identitario y cultural maya y afrodescendiente. 

“Soy hija de una madre autónoma, yo he acompañado a mi mamá a todos los espacios de lucha porque a veces no alcanza para estar contratando a una niñera, y también he sido testigo de todos los ejercicios de violencia que ha vivido. Yo siempre he abrazado mis raíces y aunque no tengo buena comunicación con mi papá porque ejerce violencia vicaria, desde muy chica, como desde los 9 o 10 años me he reconocido como una persona afrodescendiente, soy afromaya porque soy hija de una mujer maya y de un hombre negro de Veracruz”, declaró Flore May en entrevista. 

Empezar en el movimiento desde temprana edad le puso diversos obstáculos en su camino, como no poder salir del país por la falta de voluntad de sus padre para realizar los trámites del pasaporte y la visa. Sin embargo, una vez superado este proceso se ha vuelto imparable. 


Foto: La Jornada Maya

Uno de sus más recientes logros es formar parte del Consejo Juvenil del Festival Every Child Thrives en Chicago, Estados Unidos, al ser seleccionada por Fundación Kellogg debido a su experiencia en espacios para las juventudes. 

“He participado en muchos espacios formativos que ahora agradezco bastante porque me han apoyado en lo que yo soy. Me han buscado organizaciones nacionales e internacionales porque he sido inspiración de infancias y juventudes y esta oportunidad laboral en Fundación Kellogg de ser la voz yucateca en este comité significa mucho orgullo, mucha esperanza, pero también hay mucha responsabilidad de ser una portavoz adecuada y necesaria de la comunidad juvenil mexicana”. 

Dijo que aprovechará esta oportunidad para abogar por la inclusión de jóvenes latinos, indígenas y afroamericanos. Su objetivo es abrir espacios para que más jóvenes mexicanos, especialmente de la península de Yucatán, puedan participar en este tipo de eventos.

“Yo sé que es un espacio de alguna manera igual sanador alzar la voz ante la situación que se está viviendo. No solo en Estados Unidos, sino todos los demás países con el tema de las juventudes. Muchas juventudes están ahorita lamentablemente en espacios no favorables con respecto al consumo de drogas y también el tema de crimen organizado. Yo espero realmente que las juventudes que se interesen en participar en el festival lo podamos alzar la voz y decir que las juventudes estamos presentes y que estamos luchando para poder trabajar por un un bienestar común”. 


Foto: La Jornada Maya

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Flore May aprovecha para hacer una reflexión sobre el feminismo y cuestiona sobre cómo el apoyo sólo suele aparecer en fechas como el 8 de marzo o el 25 de noviembre, pero en la vida cotidiana ese apoyo suele desaparecer, incluso cuando existen casos reales de violencia donde se necesita solidaridad, acompañamiento y acción.

“También es importante comprender que el movimiento feminista y las organizaciones de la sociedad civil no tienen la obligación de conmemorar únicamente a través de marchas. Detrás de estas luchas hay personas que también viven procesos personales, emocionales y laborales. Durante años se ha hablado del autocuidado y del cuidado colectivo, pero con frecuencia esos principios se olvidan cuando se acerca una fecha que socialmente se asocia solo con una movilización”. 

Recuerda que las organizaciones y colectivas hacen mucho más que marchar: acompañan casos de violencia, orientan, generan redes de apoyo, gestionan proyectos y trabajan todos los días por los derechos de las mujeres. Además, muchas de ellas funcionan de forma autogestiva, sosteniéndose con sus propios recursos, salarios o donaciones.

“Por eso, como sociedad, también es momento de reflexionar hacia dónde dirigimos nuestras exigencias. Más que señalar a la sociedad civil, deberíamos cuestionar y exigir con mayor fuerza al gobierno y a las instituciones responsables por la falta de apoyo, recursos y acciones efectivas frente a la violencia de género. El compromiso con esta causa no debería limitarse a un día en el calendario, sino convertirse en una responsabilidad colectiva de todos los días”.

El camino que Flore May ha recorrido es un testimonio de resiliencia, determinación y un profundo compromiso con la justicia social, convirtiéndola en un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones.

Edición: Emilio Gómez