Queja ante juzgado de distrito

No queremos más soya transgénica, pero se sembraron 5 mil hectáreas, denuncia Colectivo Apícola

Texto y foto: Hubert Carrera Palí
La Jornada Maya

San Francisco de Campeche
Martes 2 de agosto, 2016

Por segunda ocasión, el Colectivo Apícola Los Chenes presentó al juez segundo de distrito un oficio consignando las irregularidades que se han presentado durante el proceso de consulta Indígena, a partir de la sentencia que amparó a diversas comunidades mayas en contra del permiso otorgado a Monsanto para la siembra de soya transgénica, y aseguró que en la comunidad de menonitas Las Flores, se sembraron cinco mil hectáreas del producto modificado.

Leydi Aracely Pech Martín, integrante del Colectivo, denunció además la persistente deforestación para la siembra de soya transgénica y el uso de glifosfato, que está causando problemas de salud entre habitantes de las comunidades mayas, destacando entre estos el poblado de Ich- Ek, perteneciente al municipio de Hopelchén.

En el escrito presentado al juzgador federal se asienta que no existieron garantías durante las sesiones de los días 30 de junio y 1 de julio en Hopelchén y Tenabo, respectivamente, correspondientes a la fase de acuerdos previos de la consulta, en donde las autoridades responsables del proceso, Cibiogem y la CDI, quebrantaron los principios de buena fe y libertad al no garantizar condiciones de seguridad para las comunidades mayas sujetas a consulta, al permitir la entrada a la sesión de más de 100 agricultores no indígenas y favorables a la siembra de soya genéticamente modificada, además de generar presión y riesgo de confrontación entre las comunidades implicadas y una perversión del mismo proceso de consulta, tal como en su momento documentó la Misión de Observación conformada para dar seguimiento al proceso de consulta.

Aunado a lo anterior, acusa la falta de imparcialidad de las autoridades encargadas de realizar la Consulta, de manera específica la Cibiogem, la cual en distintas comunidades ha proporcionado información incompleta y sesgada sobre los beneficios de la siembra de soya transgénica, lo que pareciera más una acción de propaganda y no una verdadera labor en donde la información que se proporcione sea vasta y suficiente para entender también las consecuencias de sembrarla, requisito indispensable para que los pueblos puedan tomar una decisión libre.

Además, el documento señala ilegalidad en el proceso efectuado en la comunidad de Vicente Guerrero, Iturbide, en donde la Cibiogem ha llevado a cabo reuniones informativas y deliberativas “exprés”, sin la presencia de las autoridades tradicionales ni de la mayoría de la población, y la situación de supuesta siembra de soya transgénica admitida por diversos agricultores a pesar de no estar permitida en virtud de la sentencia emitida por la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJN), hecho que implica la comisión de un delito.

Reiteraron como fecha límite para llevar a cabo la consulta general el próximo 15 de octubre y no en las fechas que están imponiendo la Sagarpa, la Cibiogem y la CDI, durante la promoción de reuniones clandestinas en franca violación al protocolo que se estableció para estos trabajos previos a la consulta.

Sí hay siembra de transgénico

Por su parte Feliciano Ucán, miembro del colectivo Los Chenes, aseguró que en la comunidad Las Flores, los menonitas han sembrado 5 mil hectáreas de soya en franco desacato a la sentencia de la SCJN, con el apoyo de las Sagarpa, Cibiogem y la CDI, “pues de lo contrario no nos explicamos cómo lo hicieron”, indicó.

Exigió la intervención inmediata de la justicia federal y que se aplique todo el peso de la ley en contra de quienes no han respetado este mandato constitucional y promueven la siembra de soya transgénica devastando importantes superficies de monte y usando herbicidas que exponen la salud de los habitantes de las comunidades mayas.

“Queremos opinar y tener decisión durante los trabajos que se realizan, durante las reuniones informativas; pero tal parece que las autoridades responsables encargadas de normar los trabajos, como los son la Sagarpa, Cibiogem y la CDE, sólo están a favor del grupo de productores soyeros, haciendo a un lado la decisión de los verdaderos indígenas mayas, que son la mayoría y que definitivamente no permitirán la siembra de soya transgénica” sentenció