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del

Enrique Martín Briceño
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Martes 11 de octubre, 2016

Diversas fuentes coloniales nos informan sobre la importancia que tuvo el teatro entre los mayas antiguos. Tanto fray Diego de Landa como Pedro Sánchez de Aguilar elogian la capacidad histriónica de los farsantes –actores– mayas.

Aunque nunca se perdió del todo, son escasas las muestras de la actividad teatral maya de los siglos coloniales y la primera centuria del México independiente que han llegado a nosotros. La Revolución mexicana y el nacimiento del teatro regional yucateco propiciaron la creación de nuevas obras, pero fue hasta finales del siglo XX cuando se produjo un nuevo florecimiento del teatro maya, asociado al renacimiento de las letras mayas de esos años.

Al margen de los talleres en los que en los años 80 y 90 del siglo pasado se formaron poetas y narradores mayas, el profesor Carlos Armando Dzul Ek se acercó al teatro llevado de su interés por la educación y la cultura. En palabras del investigador Donald H. Frischmann, el dramaturgo maya, su compañía teatral Sac Nicté y su repertorio “nacen del corazón del Mayab, del antiguo reino de Maní y la vecina Oxkutzcab, región de fértiles tierras y de raíces culturales milenarias”. Así, el maestro Dzul Ek escribe y monta Chan weech, ts’uul, chakik’al yéetel to’on / El armadillo, el rico, el huracán y nosotros y U xk’oos xnuk xunáan / La criada de la ricachona, obras de crítica social, y K’u’ pool / Entrega de la cabeza, una versión de los chuscos diálogos que se ejecutan durante la tradicional danza de la Cabeza de cochino.

Pero, como profesor de historia y maya orgulloso de su identidad, Carlos Armando Dzul Ek emprende también la recreación teatral de un pasaje traumático en la historia de su región y de gran significado para el mundo indígena americano: el tristemente célebre Auto de fe de Maní. El resultado es la pieza Bix úuchik u bo’ot ku si’ipil Manilo’ob tu ja’abil 1542 / Auto de fe de Maní o Choque de dos culturas. La obra, que requiere gran número de actores y una costosa producción, se ha representado en dos ocasiones en en el atrio del convento de Maní; la segunda vez, en el marco de la conmemoración del aniversario 447 del auto de fe.

Dentro de la misma vertiente, el dramaturgo de Oxkutzcab exploró posteriormente otros dos episodios de la historia maya peninsular: el alzamiento de Jacinto Canek y la Guerra de Castas. Así nacen Líik’ yum ajau Jacinto Uc de los Santos Canek Chichan Moctezuma / La rebelión de Jacinto Uc de los Santos Canek Chichan Moctezuma y P’u’uj u masewalilo’ob Yucatán tu ja’abil 1847 / La sublevación maya de Yucatán en 1847, que con la anterior forman el libro Trilogía histórica maya / Óox éesajil maaya ucha’antak ba’alo’ob, recientemente publicado por la Sedeculta y la Secretaría de Cultura federal.

Las tres piezas incluyen a personajes reales y ficticios en gran número. Aunque se basan en diversas fuentes históricas, no pretenden reflejar con fidelidad una “verdad” histórica. Su propósito es reivindicatorio de los vencidos, con quienes el autor, como es natural, se identifica. Jacinto Canek, Manuel Antonio Ay, Cecilio Chi y Jacinto Pat son retratados como héroes del pueblo maya, en tanto que los “blancos” –autoridades civiles y eclesiásticas, ricos– se presentan como los villanos. Inevitablemente, las tres obras llaman la atención sobre la opresión que han padecido históricamente los mayas peninsulares y la necesidad de que ellos mismos exploren e interpreten su propio pasado por medio del arte.

Independientemente de que cada obra pueda ponerse como está escrita, en maya o en español, el libro invita a ensayar una dramaturgia en la que se mezclen los tres hechos históricos en una representación bilingüe en la que los mayas hablen en maya y los “blancos” en español. Si se quiere ir más lejos, cabría igualmente incorporar datos contemporáneos que hagan al espectador vincular al pasado con el presente y caer en la cuenta de la vigencia de las reivindicaciones indígenas. En todo caso, este libro ofrece a directores de teatro comunitario o culto una interpretación artística de la historia maya que puede aprovecharse tal cual o en adaptación.

Trilogía histórica maya representa un fruto más de esa antigua ceiba que ha reverdecido en tiempos recientes gracias a escritores como Briceida Cuevas Cob, Feliciano Sánchez Chan, Ana Patricia Martínez Huchim, Wildernain Villegas, Isaac Carrillo Can y Sol Ceh Moo. Digno heredero de aquellos farsantes que vieron Landa y Sánchez de Aguilar, Carlos Armando Dzul Ek aporta su versión teatral de la historia maya para que mayas y mestizos de hoy miremos de otra forma el pasado y el futuro de esta tierra.

Carlos Armando Dzul Ek, Trilogía histórica maya / Óox éesajil maaya ucha’antak ba’alo’ob, Mérida, Sedeculta / Secretaría de Cultura, 2016.


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