Del cuenco de las manos de su entendimiento

Escritoras mayas rompen silencio

Enrique Martín Briceño
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Lunes 13 de marzo, 2017

Texto introductorio del libro Sakalbil woojo'ob, coordinado por María Elisa Chavarrea Chim, que se presentará en la Filey el próximo miércoles 15, a las 19 horas, en el Salón Uxmal 7. El volumen, financiado por el PACMYC, reúne textos de Daniela Esther Cano Chan, Mirian Leonor Quintal, Marga Beatriz Aguilar Montejo, Sandi Gabriela Tun Itzá, María Dolores Dzul Barboza, Minelia Bonilla Vázquez, Carolina López Hernández, María Lilia Hau Ucán, Sáasil Sánchez Chan, Sary Lorena Hau Ucán, Ana Patricia Martínez Huchim, Teresita de Jesús May Dzul y la coordinadora.

Teche’ yaan a bin tu najil xook
ti’ tuun u lóoch’ u k’ab a na’at
bin a chuk u poojol u chun u nak’ u ko’olelil a ch’i’ibal.

Irás a la escuela
y en el cuenco de las manos de tu entendimiento
contendrás el escurrir del vientre de la mujer de tu raza.

Briceida Cuevas Cob, “Yan a bin xook” / “Irás a la escuela”

El poema “Irás a la escuela” de la poeta Briceida Cuevas Cob sintetiza admirablemente el dilema de muchas mujeres mayas de hoy: educarse, lo que en muchos caso significa desindianizarse, y al mismo tiempo continuar en su papel ancestral de transmisoras de la lengua y la cultura, lo que a veces implica reproducir pautas patriarcales.

Las trece escritoras reunidas en este libro responden a ese problema según el ejemplo de las incontables mujeres mayas que, desde tiempos prehispánicos, han asumido roles de liderazgo –social, político, económico y cultural–, enfrentando no pocas veces el rechazo familiar o social. En su caso, han decidido cultivar las letras en su idioma originario, con lo que se sitúan a la vanguardia en la lucha por los derechos culturales del pueblo maya, asumida como compromiso inexcusable por intelectuales, artistas y profesionales indígenas de toda la península de Yucatán.

Siguiendo el consejo de la poeta, las x ts'íibo’ob convocadas en estas páginas han ido a la escuela, donde la que menos ha obtenido el bachillerato y ha seguido cursos de escritura y gramática mayas. Además, diez de ellas han asistido a las aulas de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes, semillero creado por el escritor Feliciano Sánchez Chan y en el que se han formado notables literatos mayas. Y todas ellas procuran contener en el cuenco de su entendimiento el escurrir del vientre femenino maya y traducirlo en palabras que tejen con la paciencia y el primor de las urdidoras de hamacas o a las bordadoras de hipiles.

Tienen en común también el haber nacido en poblaciones del interior de Yucatán, desde la pujante Tizimín hasta la pequeña comisaría de Kinil, en el municipio de Tekax, y haber coincidido en la orgullosa Jo’, donde han descubierto el valor de su idioma y de su cultura y se han iniciado en las letras. En la capital yucateca trabajan, dan clases, publican, participan en recitales, ofrecen conferencias, producen programas de radio, decididas a contribuir con el arma de su palabra a la defensa y el fortalecimiento del idioma y la cultura autóctonos.

Pero los caminos literarios de estas trece poetas del mundo maya son diversos como diversos son sus orígenes, sus edades y formaciones. En este conjunto hallamos desde la autora novel que vierte en versos sencillos sentimientos amorosos hasta la que ensaya preguntas de orden existencial; desde escritoras en madurez, con libros publicados y premiados, hasta jóvenes que están en busca de su voz, pasando por otras que han merecido ser incluidas en antologías o que han obtenido becas.

Distintos son también los asuntos que aborda esta asamblea de poetas, aunque no por ello menos universales. El extenso diapasón amoroso está representado por el amor carnal, variantes del desamor y el amor filial. El entorno natural y cultural es plasmado en estampas y descripciones y sirve de punto de partida para cuestionamientos diversos. Y la muerte o el dolor de la pérdida también son tema de algunos poemas y aún de un ciclo completo.

En algunas autoras es notable la adecuación entre forma y contenido; varias emplean con fruición figuras de repetición y otros recursos tomados de la oralidad; todas, en mayor o menor medida, se sirven de imágenes provenientes del medio en que han nacido y crecido. En sus textos, la vida y el pensamiento mayas se ponen de manifiesto recurrentemente en motivos como el Sol, la Luna, la tierra, la lluvia, los cenotes, los yumtsiles, la ceiba, el maíz, la casa tradicional, la cacería…

Escuchemos, por ejemplo, a Marga Beatriz Aguilar Montejo, quien, en su poema “Je’el bix kéeje’” / “Como el venado”, compara a este animal con el silencio:

Tene’, min kaxtik ch’ench’enkilil.
Ku ya’ala’ale’ u ta’akmubáa ich k’áax,
chéen ba’ale’ tene’ kin wu’uyik ch’ench’enkile’ je’ex kéeje’
u ta’akmubáa tu paach Yum Kíimil.

Yo no hallo al silencio.
Dicen que se esconde en el monte,
mas yo siento que el silencio,
como el venado, se esconde…
detrás de la muerte.

Las escritoras reunidas en este volumen han roto el doble silencio al que las predisponía su condición de mujeres y de mayas. Han vertido en palabras los pensamientos y las emociones contenidos en el cuenco de las manos de su entendimiento y las ofrecen aquí, para refrescar el espíritu y dar vida a quien quiera beber de ellas.

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Mérida, Yucatán