La paradoja medioambiental

Menos política en la ciencia

Daniela Tarhuni
Foto: Afp
La Jornada Maya

Miércoles 07 de junio, 2017


La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, resultado de la COP 21 de 2015, era totalmente previsible. Sin más, la administración Trump abandonó un acuerdo suscrito por al menos 175 países, para reducir las emisiones contaminantes y mitigar los efectos del cambio climático a nivel global.

Estados Unidos y China son responsables de casi el 40 por ciento de las emisiones contaminantes de todo el mundo, así que las medidas de la administración Trump, basadas en posturas anticientíficas y de escepticismo sobre este tema, podrían influir en las decisiones de otros países para no comprometerse a reducir sus emisiones.

Más allá de este acuerdo, lo preocupante será la dirección que tomen agencias estratégicas como la de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés) al mando de Scott Pruitt, otro escéptico del cambio climático, vinculado estrechamente a empresas petroleras, dejando de lado el capital científico que se ha formado durante años en ese país.

También cabe preguntarse por la continuidad de programas para la Reducción de Emisiones de Carbono por Deforestación y Degradación (REDD+) impulsados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).

En México, la Alianza REDD+ trabaja en regiones representativas por su diversidad ambiental y sociocultural. En la península de Yucatán, ha apoyado el desarrollo de la investigación científica y el trabajo comunitario para frenar la pérdida de la cobertura forestal de la región.

Ante este escenario, pareciera obvio centrarnos en el desarrollo de energías renovables; sin embargo, en Yucatán, su establecimiento ha sido fuertemente criticado, no tanto por el desarrollo de las energías en sí, sino por la manera poco clara de aprobar y sustentar estos proyectos.

La Articulación de Energía Sustentable de Yucatán, un colectivo conformado por miembros de la sociedad civil, comunidades locales, pueblos mayas, organizaciones sociales, así como académicos, estudiantes y consultores legales y ambientales de Yucatán, ha manifestado que no existe un diagnóstico profundo e integral de los parques eólicos y fotovoltáicos solares de gran escala que se pretenden establecer en la entidad, y han solicitado un debate abierto y plural sobre el uso sostenible de la energía en la región, a fin de esclarecer los vacíos legales existentes en la concesión de estos proyectos, otorgados mayoritariamente a empresas trasnacionales.

Durante esta semana habrá en Yucatán dos reuniones que, desde diferentes perspectivas, abordan el tema: la Cumbre Internacional de Energía para Estudiantes 2017, reunirá a especialistas de más de 120 países a fin de conjuntar a los “líderes del sistema energético del futuro”, mientras que el Foro de Energía en Yucatán, se propone como un espacio académico alternativo a la cumbre para debatir las implicaciones sociales y medioambientales del desarrollo de este tipo de energías.

En la Marcha por la Ciencia del 22 de abril una de las consignas decía: “Más ciencia en la política, menos política en la ciencia”. Ante posturas anticientíficas y la poca apertura a al diálogo sobre temas que atañen a toda la sociedad, resulta urgente seguir trabajando para visibilizar las implicaciones del cambio climático y del desarrollo de las energías renovables.

Twitter: @Nyxsys