Una educación integral

En tu idioma

Eduardo Del Buey
Foto: Lilia Balam
La Jornada Maya

Martes 15 de agosto, 2017


Hace algunas semanas escribí “… las universidades deben darse cuenta que se debe desarrollar un nuevo sistema educativo que fusione la tecnología y el comercio con las humanidades para poder asegurar que los estudiantes tengan un conocimiento amplio que les permita navegar fácilmente entre una disciplina y otra. El pensamiento crítico y excelentes habilidades de comunicación, incluyendo la capacidad de escuchar, son esenciales en el mundo al que nos enfrentamos y las universidades deben asegurarse de que los graduados están preparados para acoplarse con fluidez y facilidad”.

Soy actualmente, profesor de Relaciones Públicas en ingles en la Universidad Marista de Mérida.

El curso que imparto es un esfuerzo por parte de la Universidad Marista para ofrecer a los estudiantes un currículum que los saque de sus zonas de confort y los exponga a algo fuera de sus disciplinas específicas. Alienta a los estudiantes a explorar la música, las artes, las redes sociales, o en el caso de mis estudiantes, las relaciones públicas y otro idioma como una habilidad en los negocios, formando parte de su camino a la titulación. El curso brinda a los estudiantes los medios para presentarse mejor a sí mismos, a sus habilidades, conocimientos e ideas, ante cualquier audiencia. También les provee herramientas para pensar críticamente – esencial para mantener a los votantes informados y permitirles tomar decisiones inteligentes, en cualquier sociedad.

Estos futuros ingenieros, arquitectos, doctores, abogados e incluso artistas deben saber cómo vender sus ideas y productos si esperan poder influenciar a otros y alcanzar sus metas para triunfar.
Todos los estudiantes pueden obtener grandes beneficios al aprender cómo diseñar mensajes que sean atractivos para sus audiencias (y clientes), comunicarlos con aplomo y solicitar retroalimentación para que, al final, puedan perfeccionar su puntería y alcanzar resultados exitosos. Necesitan aprender a conectarse y esto puede aprenderse.

Esto es especialmente importante en la rápidamente cambiante economía de hoy.
La época en la cual un graduado empezaba una profesión o trabajo en una compañía, se mantenía ahí por 35 años, y al final de su tiempo recibía una pensión, se ha terminado. La era en la que el aprendizaje constante no era central en nuestras vidas profesionales y personales ya no existe.

Hoy, esperamos tener que reinventarnos varias veces durante el curso de nuestras vidas. Debemos tener la flexibilidad para adaptarnos cuando las tecnologías hagan nuestras habilidades obsoletas, o nos obliguen a regresar a nuestros estudios para desarrollar fluidez en los cambios que ocurren constantemente en nuestras profesiones.

Universidades como la Marista están totalmente conscientes de estos cambios y su estructura académica permite a los estudiantes no sólo completar sus estudios profesionales, sino también ganar experiencia en áreas no afines, que podrían ofrecer oportunidades no previstas, resultado de la fusión entre estudios de tecnología y comercio con las humanidades y viceversa.

Esta experiencia podría incluso dar como resultado la decisión, de un estudiante, de cambiar de disciplina al descubrir un nuevo camino educativo más atractivo que el elegido originalmente.

En otros casos, puede crear una sinergia que lleve a nuevos conceptos y a nuevos productos o tecnologías.

Yo siempre presento a mis estudiantes el ejemplo de Steve Jobs, fundador de Apple. Él dejó la universidad formalmente, pero decidió permanecer como oyente en las clases que le parecían llamativas. Continuó con su interés en computadoras y en el desarrollo de tecnologías que pudiesen empoderar a los individuos.

Pero su interés en el budismo lo guió a un curso de caligrafía. Este curso lo inspiró a incorporar fuentes y diseños visuales elegantes a los sistemas operativos que ya estaba contemplando – permitiendo a los usuarios ser creativos y promoviendo que utilizaran en su trabajo diseños estéticamente pensados.

El resultado fue un sistema computacional que promueve la creatividad y que permite a los usuarios conocerse y mejorarse a través de la tecnología. Este sistema emplea un lenguaje que se alejó radicalmente de los textos lineales hacia las interfases gráficas que han producido una infinita cantidad de posibilidades para los usuarios con distintos niveles de experiencia.

Esta visión de cómo pueden interactuar de mejor manera las personas y la tecnología llevó a Apple a convertirse en la compañía más valiosa a nivel mundial.

Este es sólo un ejemplo para resaltar el beneficio que los estudiantes pueden obtener con el acceso a otras disciplinas.

Combinar la tecnología con las artes da como resultado procesos y productos más estéticos. Fusionar la arquitectura con psicología infantil da como resultado escuelas mejor diseñadas. Y unir la medicina con los estudios de la herbolaria puede llevar a mejores ideas sobre como utilizar remedios naturistas en las enfermedades modernas.

En el caso del curso de relaciones públicas que enseño, cualquier estudiante de cualquier disciplina debe saber cómo llevar a cabo una entrevista de trabajo, cómo formular y comunicar mensajes y cómo obtener de los entrevistadores los resultados deseados. Durante sus carreras, ellos deberán saber cómo hacer presentaciones vigorosas y creativas que se conecten con las audiencias - colegas, patrocinadores, clientes e interesados.
Sigo creyendo que los gobiernos, el sector privado y las universidades deben trabajar juntos para producir una nueva clase de graduados – profesionistas que estén capacitados para aprender continuamente y comunicarse efectivamente y que estén a la altura de los retos que presenta una economía global en constante cambio.

Los gobiernos deben trabajar con organizaciones del sector privado y universidades para establecer un programa de estudios innovador que responda a la nueva economía en constante cambio. Las universidades deben alejarse de los modelos educativos tradicionales y enfocarse en enseñar a los estudiantes cómo aprender, hacerlos relacionarse con cursos interdisciplinarios y promover su desarrollo para que puedan responder a los retos de un panorama en constante cambio. El sector privado debe aceptar que invertir en nuevos modelos educativos los hará más redituables y producirá el tipo de graduados que pueden hacer exitosas contribuciones a sus operaciones.

Las propuestas educativas de la Universidad Marista son un buen comienzo. Pero necesita aliarse y recibir colaboración del gobierno y el sector privado para alcanzar estas metas.

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