Mientras rueda el balón

Deporte y arte que involucra a mujeres yucatecas

Felipe Escalante Tió
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Miércoles 20 de junio, 2018

Cada deporte tiene su fiesta particular. Entre el Súper Tazón, la Serie Mundial, los Juegos Olímpicos y ahora el Mundial de Futbol, siempre hay quien se las da de intelectual y considera estos eventos como los grandes distractores de problemas reales.

Personalmente creo que seguir y/o practicar algún deporte no lo hace a uno menos inteligente o perder perspectiva. Al contrario, lo malo sería limitar la vida a eso, sin desarrollar otros aspectos y habilidades. En lo que sí hay razón es que un evento puede acaparar la atención de los medios, y entonces sí existe el riesgo de dejar de reconocer los triunfos de quienes tenemos cerca.

Tomemos dos acontecimientos, deportivos y artísticos, que involucran a mujeres yucatecas. Vía Facebook encuentro que Patricia Hernández concluyó en el lugar 10 en el World Ballet Competition 2018, celebrado en Orlando, Florida. Su maestra Cicely Vallejos, es una de las bailarinas más recordadas de la Compañía Provincial de Ballet, a la que hay que atribuirle el fomento a la disciplina durante la segunda mitad de la década de 1990 en la península. Patricia pasó por varias etapas, desde enviar una grabación en video sólo para ganar el derecho de estar en la competencia, varias rondas eliminatorias y llegar a una gran final con 15 participantes.

Otra actuación más que destacada es la de la selección mexicana de natación artística, en la cual se encuentran las yucatecas Karem Achach, Regina Alférez y Wendy Mayor. Esta delegación obtuvo sendos primeros lugares en siete competencias y se espera un gran desempeño en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe, según refiere un boletín del Instituto del Deporte, retomado por La Jornada Maya.

Los deportes y las artes, como cualquier otro ámbito, requieren de la creación de públicos. No todos estamos hechos para las competencias de alto nivel, pero sí a desarrollar las habilidades que las distintas disciplinas aportan. Ahí es donde los medios tenemos una responsabilidad y donde los directivos de los organismos deportivos necesitan abrirse a todas las posibilidades. Por eso también contrasta la actitud de la Liga Mexicana de Beisbol, en plan de eliminar la transmisión de los partidos a través de las estaciones de televisión abierta y alcance local, mientras se favorece un convenio con Facebook.

Mal por Javier Salinas, presidente de la Liga Mexicana de Beisbol. La cuestión de fondo no es si el aficionado tiene una cuenta en la red social o dispone de Internet para ver los partidos, sino del hábito ya existente. Mi caso particular, y el de muchos más, es que este deporte lo veo en familia, por lo que seguirlo a través de una computadora, tableta o teléfono celular resulta por demás incómodo. “Bajar” la transmisión que se estaba haciendo del sexto juego es, más que una afrenta al aficionado en particular, es ofensivo para las familias, y el resultado será perder público.

La afrenta queda para las televisoras locales, que son las que a través de varias décadas han mantenido la formación de públicos para el beisbol. Vaya, la Liga Mexicana debería agradecerles la difusión y además incorporar otras plataformas. A fin de cuentas, el reclamo de la afición es que las televisoras nacionales, al menos desde la desaparición de Imevisión, le han apostado por completo al futbol, y algunos quisiéramos ver la transmisión siquiera de un partido a la semana, o de la Serie del Caribe. La gestión pudiera ir por esa vía.

Veo difícil que la afición peninsular olvide la “bajada” de la transmisión para el próximo Juego de Estrellas. La llamada Serie del Rey ha quedado en un enfrentamiento que ya debe considerarse un clásico del beisbol mexicano, junto con la Guerra civil, el Clásico norteño y los correspondientes peninsulares. La rivalidad entre Yucatán y Monterrey sólo puede darse precisamente en una gran final.

Mientras, el balón rueda en Rusia, pero los que queremos otros deportes también encontramos maneras de enterarnos, y se ve que hay disposición para conservar los canales que ya se tienen. ¿No sería más fácil incorporarlos a una gran estrategia de difusión?

Dejo por lo pronto unos números que deberían preocupar a cualquier directivo. El Parque Carta Clara contaba con capacidad para nueve mil aficionados. Dejó de utilizarse a principios de la década de 1980 porque era insuficiente. Su lugar lo tomó el Kukulcán, al que le caben cerca de 15 mil personas, según la publicación Quién es quién 2018, publicación de la propia Liga. Ahora, la población yucateca ha crecido en una proporción mucho mayor en los poco más de 30 años que tienen las instalaciones, y las butacas no se llenan. Falta de afición, créanme, no es; hay una estrategia deficiente para atraer nuevos públicos.

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