Tren maya combatirá más pobreza que el asistencialismo: Hernández y Puente

Proyecto es estratégico para competir por el turismo en la región latinoamericana

Paul Antoine Matos
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 9 de diciembre, 2018

El tren maya erradicará la pobreza en la península de Yucatán y el sureste de México si es bien implementado, pero también es posible que se replique el fenómeno de Cancún y la Riviera Maya, donde el proyecto de infraestructura atraiga un crecimiento desordenado en lugares como Calakmul y Pisté-Chichén Itzá, concluyeron académicos especialistas en el tema durante la Jornada de Diálogo sobre el Tren Turístico Transpeninsular, organizado por la UNAM el pasado fin de semana.

Francisco Hernández y Puente, colaborador de La Jornada Maya y profesor de la UNAM en la península, declaró que el tren maya podría avanzar en la erradicación de la pobreza más que los programas asistencialistas implementados durante las últimas tres décadas, pero eso ocurrirá si en verdad se asocian los propietarios para tener ingresos donde no existe el derecho de vía.

Afirmó que el proyecto del tren maya se trata de la forma mexicana de atraer el turismo que vislumbra al Caribe como destino, ante la apertura de Cuba. Entonces, añadió, es una estrategia para competir en la región de Latinoamérica.

Declaró que con cinco millones de habitantes en la región, y un 40 por ciento de ellos en la pobreza, se requiere construir un proyecto con todos, pero desde abajo y con la presencia de las instituciones del Estado mexicano.

No debe ser el Estado mexicano de los últimos 35 años, sino uno más social, que permita la participación de gobiernos estatales y municipales y, sobre todo, de la gente, aseveró.

Jorge Benítez, miembro de Ecología Aplicada del Sureste AC (EASAC), reconoció que el mayor riesgo del tren maya es que sea desarrollado de la misma manera que Quintana Roo, aunque eso no sería ilegal, aunque sí dañaría el medio ambiente.

Señaló que el proyecto propone atender a tres millones de personas, la misma cantidad que visita Chichén Itzá cada año, de un total de 16 millones que viajan a Cancún. En el caso de Calakmul, actualmente la cifra es de 40 mil turistas por año, mencionó.

Según los cálculos, en 15 años la población de Calakmul pasaría a tener 460 mil habitantes, cuando la cifra actual es de 30 mil, señaló. Por lo tanto, si se sigue el modelo Cancún-Riviera Maya, se daría un efecto migratorio como ocurre en la región del Caribe, advirtió.

Actualmente, Cancún ya se volvió un modelo obsoleto, porque la gente prefiere un turismo de experiencias, más que el del sol y playa, entonces viajan a Playa del Carmen y Tulum, pero las distancias limitan el turismo, indicó. Por ello, dijo, el tren maya permitirá que viajen rápido a lugares como Calakmul.

En cuanto al tráfico vehicular, explicó que actualmente recorren Calakmul dos mil autos, pero se proyecta que sean entre 22 mil y 30 mil diarios.

Además, a la cueva de murciélagos acudirían cerca de 800 personas por día, por lo tanto se corre el riesgo de perder los tres millones de murciélagos debido a la alta cantidad de visitantes y por el paso del tren, entonces una alternativa sería crear un libramiento por detrás, para evitar impactarlos.

Cancunización

Las opciones, lamentó, representan un impacto al medio ambiente, porque “no es el tren, es todo lo que trae”, eso incluye los desarrollos hoteleros y turísticos que podrían llegar en un modelo de Cancunización de Calakmul.

Señaló que los municipios por donde pasará el tren, a excepción de aquellas urbes como Mérida o Cancún, no cuentan con un programa de ordenamiento territorial y de medio ambiente, sin embargo, “con o sin tren maya, la biodiversidad de la península se encuentra permanentemente amenazada”, expresó, debido a la contaminación del agua por agroquímicos, la ganadería, el crecimiento urbano y las vías de comunicación.

Perder biodiversidad no significa bienestar social

A pesar de la creencia que se tiene, “la pérdida de la biodiversidad no es sinónimo de bienestar social”, porque en la península de Yucatán se han perdido más del 70 por ciento de las selvas, pero casi la mitad de su población sigue en pobreza, manifestó.

Roberto Vallejo Molina, director de Planeación y Políticas para la Sustentabilidad de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), expresó que sería ideal elaborar ordenamientos ecológicos territoriales, en los municipios, para que a partir de ahí el proyecto del tren maya se apegue al marco normativo establecido por las autoridades locales.

Se deben preparar programas específicos y responder al tren y su desarrollo, eso también debe ocurrir en Tinum, donde se encuentra Chichén Itzá, agregó.

Cuestionó si la aspiración de la gente es tener un turismo estilo Cancún, de sol y playa, por lo tanto se requiere preguntarles y tomarlos en cuenta sobre cómo ven su entorno. De ocurrir como en Cancún, dijo, aumentaría la pobreza de la región.