La pesca en Yucatán y sus mujeres invisibles

Progreso, principal puerto de transformación de productos pesqueros, cuenta con 20 plantas procesadoras

Dalila Aldana Aranda, Martha Enríquez y Victor Castillo
Foto: Cortesía Aunap
La Jornada Maya

Viernes 26 de abril, 2019

México, con sus 11 mil 500 km de litoral, 3 millones de kilómetros cuadrados de Zona Económica Exclusiva y 3 millones de hectáreas de aguas interiores, es uno de los 20 principales países pesqueros del mundo, ocupando el cuarto lugar en el continente americano con una captura de mil 800 toneladas anuales. Las personas dedicadas a la pesca y acuicultura en México son cerca de 200 mil, de las cuales 92 por ciento son hombres y 8 por ciento mujeres (Inegi, 2010).

En Yucatán se capturan más de 44 mil toneladas, con valor de casi 2 mil millones de pesos, generando empleos directos e indirectos para 20 mil familias (SIAP, 2018). La captura de mero fue de 7 mil 932 toneladas, lo que representa una derrama económica de más de 300 millones de pesos anuales. El auge pesquero de la costa yucateca se dio entre 1970 y 2000, con un incremento de tres veces el número de pescadores y el doble de embarcaciones. Fue en este período cuando las mujeres empezaron a ingresar a las plantas empacadoras para el procesamiento de los productos del mar. Progreso, que es el principal puerto de transformación de productos pesqueros, cuenta con 20 plantas procesadoras, donde los hombres realizan el eviscerado y descabezado, mientras que las mujeres se encargan del “deshuesado” (sacar espinas) hasta dejar la carne del filete limpia para su empacado. Este proceso se realiza a temperaturas de entre 2 y 6º C, por razones sanitarias y para la conservación del producto.

Con base en una encuesta analizamos el trabajo de estas mujeres que aparecen “invisibles” en la pesca de Yucatán. Su edad promedio es de 40 años: la mayor tiene 62 y la más joven 17. El 90 por ciento de ellas tuvo escolaridad; 35 por ciento cursó la primaria, 45 por ciento secundaria o más, y algunas tienen hasta estudios universitarios. Un porcentaje elevado son analfabetas (10 por ciento). En cuanto al estado civil, el 55 por ciento de ellas están casadas y/o en unión libre y 43 por ciento son familia monoparental, siendo el sostén económico de su familia. El 80 por ciento tiene hijos; 55 por ciento tienen de dos a tres hijos, y 25 por ciento tuvo cuatro o más hijos.

El salario promedio que perciben es de 2 mil 500 pesos a la semana y no tuvo correlación con el tamaño de la planta procesadora donde trabajan ni con el número de horas trabajadas al día. Las mujeres que realizan jornadas de hasta 15 horas al día reciben un salario promedio de 28 pesos por hora, y las que trabajan en promedio 12 horas perciben 33 pesos por hora. Lo más interesante fue aquellas que tienen jornadas de ocho horas al día fueron las mejor pagadas (36 pesos por hora).

Temporada de veda

Durante la veda de mero, y/o de baja captura, estas mujeres no tienen trabajo en la planta, no perciben ningún ingreso y/o apoyo gubernamental. En este período, las mujeres casadas regresan a las labores de ama de casa, mientras que las madres solteras y/o divorciadas, que son el sustento familiar, tienen que buscar otro empleo temporal. Casi el 20 por ciento se empleará en trabajo de limpieza a casas y otro 20 por ciento como vendedoras en algún comercio local.

En México, las mujeres que se emplean en la cadena productivo-económica de transformación de la pesca van en aumento, siendo de 10 por ciento en 2017 (Inegi). El número de horas promedio que trabajan al día es superior a ocho, siendo un trabajo que se hace de pie, en un ambiente frío y húmedo, lo que se traduce en problemas respiratorios, musculoesqueléticos y de piel, entre otros (Pedroza, 2019). Por otra parte, es un empleo que depende de la captura, lo cual repercute en su ingreso por ser temporal.

La labor de estas “mujeres invisibles” en la pesca es ardua y fundamental a la economía de Yucatán, como lo es la fase de captura en el mar. Por ello éstas mujeres han señalado que se les “visibilice” en los apoyos gubernamentales al igual que a los “hombres de mar” durante la veda de mero. Este año los pescadores recibieron 3 mil 80 pesos en cuatro quincenas de 770 pesos cada una, para un padrón de 11 mil 697 pescadores, representando un monto de 36 millones de pesos (Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentable de Yucatán). Yucatán es un estado donde sus autoridades han señalado acciones en pro de las mujeres, así que la oportunidad la tiene para que en la veda del mero del 2020, estas mujeres del Mayab sean incorporadas a los apoyos. En sus manos está también la pesca.

Cinvestav-IPN

Mérida, Yucatán
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