Monitoreo, arma para mitigar daños del sargazo al medio ambiente

Podemos usar imágenes satelitales para hacer registros de tiempos, señaló Raúl Aguirre

Rosario Ruiz
La Jornada Maya

Playa del Carmen, Quintana Roo
Lunes 13 de mayo, 2019

“Tenemos que tener claro que se requiere investigación y monitoreo para que las acciones de mitigación (de sargazo) sean óptimas en el sentido de que tengan mejor respuesta y menor impacto en el medio ambiente”, señaló Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Este lunes se llevó a cabo la conferencia Sargazo: un reto multidisciplinario, con dos paneles paralelos en Puerto Morelos y la Ciudad de México. Participaron los expertos Brigitta van Tussenbroek, Marta García, Rosa Elisa Rodríguez, Gabriela Gómez Rodríguez, Jorge Zavala Hidalgo y Raúl Aguirre Gómez.



En las ponencias se resaltó la importancia del monitoreo y detectar a tiempo las manchas de sargazo en altamar para realizar una estrategia para su recolección y disposición final.

Zavala Hidalgo refrendó la importancia de la investigación de este fenómeno: “reduce los costos y aumenta la efectividad de la respuesta”, pues “una vez que se identifica una mancha de sargazo en una posición se pronostica su evolución, hacia dónde se dirige y en cuánto tiempo para tener una mejor idea de a dónde dirigir los esfuerzos”.

Gabriela Gómez Rodríguez, del Instituto de Geografía, informó que en el instituto se encuentra el laboratorio nacional de observación de la tierra que recibe información satelital, la procesa y distribuye, aunque aceptó que no han trabajado a fondo en el tema del sargazo.

“Tenemos antenas que reciben información satelital que se está procesando continuamente”, obtienen datos como la temperatura del océano, que es un parámetro muy importante a monitorear y creen que podrían detectar los manchones más grandes de sargazo, pero aún no han trabajado con esas imágenes.



“Existe también otra antena que recibe imágenes de tipo polar de los cuales podemos obtener también información respecto del comportamiento de las algas, en este caso el elemento mínimo tendría que ser mayor a 375 metros, es decir, detectaríamos manchones grandes. Estamos ya implementando algoritmos que nos permiten dar un seguimiento cotidiano del fenómeno”, manifestó.

El instituto trabaja en conjunto con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Secretaría de Marina (Semar), la Universidad Autónoma del Estado de México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), entre otros, y gracias a esa colaboración se han emitido alertas tempranas de muchos fenómenos.

“No tenemos experiencia en este tipo de arribos”

Raúl Aguirre, investigador del laboratorio de análisis geoespacial del Instituto de Geografía admitió que “no tenemos experiencia en este tipo de arribos masivos”; reconoció que el sargazo ha recalado desde siempre, pero nunca en esta magnitud.

“La ventaja que tenemos ahora es el poder hacer uso de imágenes satelitales para llevar un monitoreo, podemos hacer una serie registros de tiempos, temperaturas, para ver si hay alguna tendencia”, explicó.

“Podemos tener sensores que midan la temperatura, el nivel del mar y la parte biológica medible, pero vamos a necesitar una serie de satélites y sensores que varíen en su resolución espectral para poder ver mejor la respuesta de esta alga para hacer un seguimiento desde altamar hasta las costas”, expresó.

Rosa Elisa Rodríguez, técnica académica en la unidad Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, refrendó la importancia de realizar una base de datos sobre el volumen del sargazo que ha llegado a las costas, pues “sin registros es muy difícil tener un programa de manejo adecuado y desarrollar una industria”.

Detalló que a partir de 2015, con los primeros recales masivos, se empezó a cuantificar el volumen del alga que llega a las costas de Quintana Roo; “en el municipio de Puerto Morelos se han podido planear sitios de colocación de barreras trabajando con la comunidad local y empresarios, de ahí se creó el Protocolo Puerto Morelos, que es una asociación civil sin fines de lucro”.

La científica también creó una base de datos de las especies que empezaron a recalar muertas por la “marea café”, contabilizando a la fecha 72 individuos de diversas especies, principalmente peces, pero también langostas.
Los estudios de calidad del agua han demostrado que con la descomposición del sargazo se pierde la calidad del líquido.

Señaló que es muy importante determinar qué especies pudieran estar en peligro si la recolecta de sargazo se hace en altamar; “hacen falta más estudios en mar abierto sobre el impacto a otras especies, como las tortugas”.

Marta García, especialista en macroalgas, aclaró una serie de mitos sobre estas algas: “no viven en el fondo y se desprenden, sino que tienen todo un ciclo de vida, no se reproducen sexualmente y eso hace que se reproduzcan más rápido”.



Dijo que es necesario tener mayor conocimiento de cómo se comportan, tasas de crecimiento y mortalidad para usar esta información en los modelos de predicción. “Se está trabajando con pocos recursos –incluso de otros programas- para generar el conocimiento que creemos que es necesario”.

“En el Instituto de Ciencias del Mar se está haciendo un seguimiento de los recales en la playa, cuantificando la biomasa (volumen) para establecer temperaturas y nutrientes que son las posibles causas de su incremento”, concluyó.