Frida

Rengloncillos

Margarita Díaz Rubio
Foto: Catherine Sparacino
La Jornada Maya

Viernes 23 de agosto, 2019

Frida, la mujer que es para los mexicanos un ícono de la pintura y de la que todos tenemos noticia, nació el 6 de julio de 1907, hija de un fotógrafo judío y de madre hispano-indígena. La artista que fue la extravagancia misma estuvo fuera del estereotipo de la mujer mexicana de aquella época y podríamos decir que también de la época actual.

La novedad sobre la pintora es que en el museo Victoria Albert de Londres se ha inaugurado la exposición titulada: Frida Kahlo, y en paralelo, la editorial Espasa ha publicado un libro con el nombre de Efecto Frida donde se le describe como paradigma de la moda y la influencia que la artista ha tenido en ella a través de los últimos 100 años. La autora del texto es Susana M. Vidal, quien analiza que el feminismo y la feminidad se potenciaron en la esposa de Diego Rivera debido a que tuvo que defender -a capa y espada- su espacio artístico frente a su avasallador y exitoso marido. La mujer se resistió a presentarse como sumisa y dulce alardeando de su feminidad a través de vestidos y joyas y con un cabello adornado de flores.

Frida tuvo un accidente a los 18 años y como consecuencia de ello tuvo espina bífida algo que le ocasionó varios abortos y 30 operaciones dolorosas entre las que tuvo que sufrir la amputación de una pierna debido a la gangrena. La mujer logró superar el sufrimiento físico y a sus adversidades volcándose en la pintura y traduciendo su dolor en algo productivo mientras estaba en cama. Su famosa frase: “Pies para que los quiero si tengo alas para volar”, resume su concepción de vida. Era promiscua y adicta a las drogas.

A partir de 1970 su obra fue revalorizada y en mayo de 2016 su pintura Desnudos en el Bosque (1939) se vendió en 8 millones de dólares en una subasta de la Casa Christie’s, siendo así la obra más costosa en el arte latinoamericano.

Fue esposa, amante, colega, amiga, hermana y casi madre de Diego Rivera por más de 25 años. La pintora murió en su casa de Coyoacán -hoy convertida en museo- a los 47 años el 13 de julio de 1954.

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