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José Juan Cervera
La Jornada Maya

Martes 10 de septiembre, 2019

El concepto de equilibrio provee una medida elocuente del desarrollo humano, del florecimiento, de los tropiezos y del ocaso – a veces prematuro- de sus afanes y logros. La civilización ha creado innumerables símbolos para representarlo, aunque con frecuencia son reducidos a apariencias aisladas, de significación incierta.

El equilibrio subyace en la raíz de concepciones filosóficas y disciplinas espirituales, cada una de las cuales lo expone con su particular lenguaje en el contexto que su devenir histórico le dicta. Sus implicaciones prácticas pueden perderse de vista cuando las subordinan enfoques inscritos en una pompa intelectual que se rehúsa a mirar sus carencias profundas.

El movimiento equilibrado de un cuerpo puede sugerir metáforas de la constitución mental de los individuos, cuya interacción con otros llega a suscitar conflictos si sus habilidades sociales abarcan únicamente aspectos del comportamiento que no son indispensables para consolidar vínculos en los que predomine el entendimiento mutuo. En tales casos, el narcisismo desvía los fundamentos de la percepción para crear mundos perturbados e ilusorios.

[i]La trapecista[/i], de Reza Emilio Juma, es una novela que se interna en estos escabrosos vericuetos. Con su lenguaje llano y su tono introspectivo traza puentes seguros para una lectura atenta e ininterrumpida, a la búsqueda de indicios que permitan desentrañar el fondo de la narración. Su temporalidad comprende las últimas décadas del siglo XX, en los que se agudizaron problemas como la contaminación ambiental y el saqueo de los recursos naturales, las graves enfermedades infecciosas que se propagaron desde entonces y la criminalidad que para imponerse echa mano de procedimientos cada vez más crueles.

Su ambientación propone un recorrido desde un pueblo canadiense -caracterizado por una notable diversidad étnica- hasta los burdeles de Tijuana y las selvas colindantes con la franja costera de Oaxaca, e incluye escenas de gran crudeza, como las que pueden verse en el tren mexicano conocido como La Bestia. En varios pasajes del relato, el autor hace reflexionar acerca de asuntos de la vida cotidiana que atañen a la relación del ser humano con otras especies, como las distinciones arbitrarias que fijan el destino de los animales a los que es aceptable matar y a los que se deja vivir.

El libro incita a preguntarse en qué punto la conciencia y la voluntad envuelven realmente los actos que se atribuyen a fuerzas ajenas a ellas; es así como el protagonista busca el origen de la ruptura que trastornó su percepción del mundo; en los diálogos que cree entablar con quienes parecen jugar un papel significativo en su vida, éstos le comunican las graves distorsiones que la dominan; un elemento formal que le permite urdir sus mistificaciones proviene de obras literarias con cuyo contenido predominantemente terrorífico llegó a familiarizarse desde una edad temprana.

Reza Emilio Juma nació en Canadá y residió en España durante muchos años. Con el inquietante argumento de [i]La trapecista[/i] añade una novela más a su producción escrita, bien acogida en los países donde ha puesto su huella.

Reza Emilio Juma. [i]La trapecista[/i]. Almería, Grupo Editorial Letrame, 2017. 205 pp.

[i]Mérida, Yucatán[/i]
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