Inicia en Yucatán la 17 Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz

Rigoberta Menchú y Juan Manuel Santos ofrecen emotivos mensajes durante la inauguración del evento

Graciela Ortiz

Mérida, Yucatán
Jueves 19 de septiembre, 2019

Con la presencia de los 30 laureados del Premio Nobel de la Paz y el gobernador del Estado de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, dio inicio la 17° Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, en el Centro Internacional de Congresos en Mérida, Yucatán.



“Estamos acá las mujeres y los hombres que dedicamos nuestra vida para que haya respeto mutuo entre nuestros pueblos, porque que haya respeto mutuo entre hombres y mujeres, porque haya respeto mutuo entre las diversas generaciones de nuestra sociedad”, expresó Rigoberta Menchú Tum en su mensaje de bienvenida.

“Creemos en la lucha contra los crímenes de lesa humanidad, decimos no a ellos, no a las armas nucleares, a la intolerancia, la falta de respeto, al racismo, la discriminación; valoramos al ser humano como un ser prodigioso”, puntualizó la Premio Nobel de la Paz 1992.



Por su parte, el ex presidente de Colombia Juan Manuel Santos tras recordar la negociación del gobierno que lideraba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sostuvo “que más de 13 mil guerrilleros se acogieron al proceso, las FARC desaparecieron como grupo armado y se convirtieron en un partido político, con representación en el Congreso Nacional; de eso se trata la paz, de cambiar las armas por la palabra, las balas por los votos, cada vez que eso ocurre la humanidad recupera una parcela de futuro”.

“En estos últimos días ha habido revuelo por las declaraciones de unos cuantos ex comandantes que desertaron del proceso de paz y pretenden seguir en armas contra la sociedad colombiana. Es preocupante, pero no es una catástrofe, la inmensa mayoría de los antiguos combatientes y sus líderes, más del 90 por ciento, están cumpliendo su palabra empeñada y quieren vivir en un país en paz y así será. Los colombianos no vamos a permitir que nadie nos vuelva a robar nuestro derecho a la paz”, aseguró.



Cuando Rigoberta inició su mensaje lo hizo en maya, y al terminar dijo “esto es maya quiché y no tenemos traducción”.

Más adelante manifestó que cuando Nobel instauró el premio, lo hizo pensando en una lucha de por vida por la paz, no sólo una lucha de una época o de un momento.

Menchú manifestó que “venimos a renovar nuestra agenda común por la paz, para animar a todos los hombres y mujeres que desde sus trincheras, desde las universidades, desde los campos donde están, desde las comunidades, luchan día a día por la dignidad de nuestro planeta y sobre todo por la dignidad humana. Por eso desde aquí decimos no a la esclavitud contemporánea que azota la vida de hombres y mujeres, especialmente afecta la vida de nuestros jóvenes, los que hoy no encuentran trabajo y que son utilizados como esclavos”.

Santos hizo también una advertencia a la intransigencia de algunos gobernantes: “Han pasado muchas cosas desde nuestra cita en Bogotá, hay líderes en diversas partes del planeta que están empeñados en cerrar puertas y dar reversa a logros de décadas; acuerdo de control del armamento nuclear, eliminado; migrantes tratados como delincuentes; guerras comerciales que tienen en vilo la economía mundial; las selvas amazónicas, el pulmón del planeta, incendiadas ante la mirada permisiva de quienes deberían protegerlas”.

Dijo que se trata de la historia de siempre, unos pasos adelante y otros atrás, “por eso aquí estamos en Mérida, para alzar nuestra voz y decir al mundo con firmeza y convicción: ‘no vamos a desfallecer en la búsqueda de la paz. La paz entre los pueblos y los seres humanos con la naturaleza, con nuestra madre tierra’.

“Por cada gobernante insensato hay millones de seres humanos decididos a preservar la vida, a preservar la tolerancia, a preservar la convivencia. Por cada terrorista cegado por el odio, hay millones de hombres y mujeres, millones de jóvenes que quieren construir una sociedad justa donde se valore la diversidad como la mayor riqueza de la humanidad”, afirmó.

Antes de iniciar su mensaje, el gobernador Vila Dosal solicitó un minuto de silencio para los mexicanos que perdieron la vida en los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y de 2017.

“Hoy es un día que se convertirá en un referente de diálogo y de reflexión para las siguientes generaciones sobre un tema en el cual todos compartimos un mismo interés y estamos unidos por un mismo destino, la necesidad permanente de la construcción de la paz global”, manifestó.

“Hoy Yucatán se consolida como el mejor lugar visitar, para invertir y vivir en todo México”.

“Que Yucatán sea la sede de esta cumbre es un reconocimiento a todos los yucatecos que se esfuerzan día a día para hacer de Yucatán un estado pacífico y seguro”, sostuvo al tiempo que solicitó un aplauso para todos los yucatecos.

“Propusimos que el eje central de esta cumbre sea precisamente la construcción de la paz global desde lo local, en específico la idea de que no sólo los gobiernos o los organismos internacionales pueden hacer una aportación efectiva para la paz global, sino que acorde a las tendencias del Siglo XXI, esta construcción de paz puede y debe realizarse también desde nuestros propios espacios cotidianos, todos los días, todos unidos y de todas las formas posibles”, concluyó.

El Papa envió un mensaje desde el Vaticano, leído por Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, donde animó a seguir buscando la paz a través del diálogo y la negociación, respetando la diversidad y reforzando los vínculos de fraternidad y responsabilidad.



Finalmente, la Orquesta Típica Infantil y Juvenil “Alas y Raíces”, conformada por 47 jóvenes yucatecos, cerró el evento inaugural con su música y canto.