El teatro, un estimulante de la inteligencia infantil

¿Qué importancia tiene el arte en la formación de los niños?

Óscar Muñoz
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Martes 29 de octubre, 2019

¿Qué importancia tiene el arte en la formación de los niños? No se trata sólo del estímulo de los sentidos, como muchos han supuesto, sino de la capacidad de inteligencia. Dicho estímulo repercute necesariamente en el desarrollo intelectivo. Si bien las artes visuales, como la pintura, el dibujo, el grabado, el collage, la escultura, la fotografía y el cine permiten un desarrollo de la sensibilidad en los niños, el teatro impulsa esta capacidad de tal modo que es considerado un estimulante integral de la sensibilidad y la inteligencia en los niños.

Según el dramaturgo francés Antonin Artaud, “el teatro es para el corazón y los sentidos… es una mordedura en el alma que acompaña a toda una verdadera sensación… es el único camino para alcanzar la sensibilidad del espectador en todas sus caras”. De acuerdo con la teoría del también poeta, actor y director de teatro, “El actor es un verdadero atleta de los sentidos que juega con ellos para transmitir sensaciones y emociones al espectador”.

Sobre la base de las hipótesis sobre el arte dramático de Artaud, es posible distinguir una serie de recomendaciones para el teatro infantil, de modo particular, el escolar. Primeramente, habría que considerarlo fuente de inspiración, es decir, al tener los sentidos bien desarrollados, éstos permitirán un mayor contacto con el mundo por conocer: la naturaleza, la vida social, las interrelaciones humanas. En consecuencia, de la sensibilidad surge la inspiración, la creatividad y la imaginación.

El teatro infantil también puede ser una base para reproducir sensaciones. Es decir, el alumno debe ser capaz de reproducir una sensación concreta. Por ejemplo, si el niño representa un personaje que requiere transmitir frialdad, podría rememorar la sensación física que le causaría el agua helada.

Asimismo, los sentidos y las sensaciones podrían ser considerados la puerta de entrada a las emociones. Sería el espacio idóneo para expresar emociones a partir de los sentidos y sensaciones que les causa, por ejemplo, el coraje, la simpatía, la felicidad, la tristeza.

La actuación también podría servir de plataforma para desarrollar las capacidades intelectuales de los niños. Al dar sentido e interpretar la información obtenida a través de los sentidos, los niños crean conceptos en los que estarían implicadas la memoria, la percepción y la atención.

El teatro infantil también serviría de vía para interactuar con el estímulo escénico, es decir, con los sentidos muy despiertos, un personaje puede escuchar al otro y a todo lo que sucede alrededor del escenario y reaccionaría de acuerdo con los estímulos para conseguir una verdad escénica.

De regreso a Antonin Artaud, el dramaturgo considera que, en definitiva, en el teatro, el actor trabaja su personaje y en las escenas desde sus sentidos mediante gestos, signos, actitudes, modulaciones, desplazamientos y sonoridades, y todo destinado para los sentidos del espectador. Según el también director de cine, “la intención es conseguir un efecto en todos los niveles de conciencia”.

Por todo lo anterior, resulta inaplazable reimpulsar el teatro infantil y escolar para contribuir en la formación integral de los futuros ciudadanos, y evitar las grandes ausencias de esta expresión artística en las escuelas del país, particularmente de Yucatán. Por lo visto hay mucho por hacer, si en realidad se quiere impulsar una verdadera educación artística e integral.

No es posible entender por qué se abandonó el teatro escolar que por años impulsó Emilio Carballido. Como tampoco es posible entender por qué aún no se recupera el teatro infantil en las escuelas. Las ventajas que otorga el teatro en la formación de los niños de este país no merecen ser echadas al olvido sino retomarlas e impulsar un programa estatal en que estén involucradas las secretarías de cultura y de educación.

Mérida, Yucatán
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