AMLO y la derecha conservadora

La Resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Presidencia
La Jornada Maya

Jueves 16 de enero, 2020

La integración familiar, el fortalecimiento de los valores morales y espirituales son esenciales para que la convivencia social se dé en condiciones apropiadas para el desarrollo armónico de las personas, vieja fórmula que con el neoliberalismo y el fomento de la competencia, el consumismo y el individualismo, fue relegada, y hoy constituye parte fundamental del ideario del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

Paradójicamente, la derecha mexicana representada por el PAN, aún tiene en sus principios doctrinales a la familia tradicional como célula básica de la sociedad y los valores morales y espirituales como eje de sus acciones, sin embargo en la práctica se olvidaron de la coherencia e incluso critican y atacan ferozmente a López Obrador cuando defiende esos principios de los cuales los blanquiazules tomaron distancia.

Si AMLO habla de ética, de moral, del reconocimiento de la espiritualidad e incluso la religiosidad, como móviles de un cambio social, despierta la ira de los panistas y de sus aliados que, prácticamente son todos los demás partidos políticos opositores del mandatario de la Nación y lo acusan de ser anticuado y retardatario.

Por su codicia, contaminados por el poder al que accedieron, primero con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, disfrazado de priísta, pero que en los hechos gobernó con los postulados de la derecha conservadora, revirtió las conquistas de la Revolución Mexicana que incluso fue borrada de los discursos oficiales, y acabó con los principios ideológicos que dieron origen y fortaleza al PRI, debilitando a los tricolores y alejándolos de las causas populares y de la búsqueda de la justicia social como ideal.

Acabó con el ejido, privatizó prácticamente todas las empresas de la nación y las áreas estratégicas, relevó a los políticos de carrera con tecnócratas alejados de la gente y modificó la Constitución para permitirle a un mexicano de padres extranjeros poder ocupar la presidencia. Su sucesor, Ernesto Zedillo coronó esa acción y entregó la presidencia de México al Panista Vicente Fox Quezada, quien no tuvo empacho en seguir con las prácticas depredadoras de Salinas de Gortari, deteriorando aún más el patrimonio de la nación, pervirtiendo a las instituciones e imponiendo como sucesor a Felipe Calderón Hinojosa – ahora pocos dudan que robó la elección- y el PAN terminó de fundirse con los vicios del poder y ser igual o peor que los peores Priístas.

Fundidos como uno solo, los otrora principales partidos políticos del país que parecían agua y aceite, después de todo eran iguales. No pasó mucho tiempo y Peña Nieto, quien sucedió a Calderón, junto con los demás candidatos a la presidencia de México unidos como uno solo, fueron avasallados y derrotados por AMLO bajo los colores de Morena.

La opción amloísta de “primero los pobres” es la puesta en práctica de la búsqueda de la justicia social, aquella que fue bandera del PRI y que nunca aplicó con el convencimiento y la coherencia del actual Presidente del país, igual que la búsqueda del fortalecimiento de la familia, los valores morales y la espiritualidad. Ahora el PRI y el PAN carentes de forma y fondo, caminan como zombies, sin alma, nulificados ambos por su maridaje, vertiendo odio hacia nuestro país y las mayorías que lo constituyen.

En su discurso del 6 de marzo de 1994, el malogrado candidato del PRI a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio habló de esa justicia social y la opción por los menos favorecidos: “aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas…me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar”.

Parece que quien lo asimiló y asumió fue López Obrador y por eso sigue contando con el apoyo aplastante de la mayoría de los mexicanos y no se detiene, como describe en su columna de Sin Embargo, Jorge Zepeda Patterson quien señala que construir 2500 sucursales bancarias en zonas aisladas y ofrecer salud gratuita a todos reflejan su convicción de llevar hasta las últimas consecuencias su consigna de primero los pobres. “La ética tiene razones que el mercado no entiende, combatir la pobreza es un imperativo moral al margen de la rentabilidad de los banqueros.”

En Quintana Roo, Morena no ha sabido ganar a pesar de que con el impulso de la figura de López Obrador, se impusieron en las elecciones más recientes para obtener las presidencias de tres de los municipios más importantes de la entidad, cuyas cabeceras son Cancún, Playa del Carmen y Chetumal.

Dos de los destinos turísticos más importantes del país y la capital del Estado, sede de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Morena, junto con sus aliados, el PVEM y el PT, también obtuvieron la mayoría de la XVI Legislatura con 15 de un total de 25 diputados que integran el Congreso del Estado. Sin embargo, en las negociaciones inherentes a la política no ganaron. La mayoría se disolvió rápidamente. Los diputados del Verde tienen sus propios intereses, lo mismo que los del PT que, al percatarse de las disputas al interior de los diputados emanados de Morena para hacerse del poder, tomaron lo que les convino. Las facciones o tribus de Morena al interior de la XVI Legislatura son de una senadora y de un diputado federal, los dos en desbocada carrera por la gubernatura.

Una enfrentada al gobernador Carlos Joaquín y el otro en aparente alianza. En el forcejeo entre ambas tribus cedieron espacios de control fundamentales. La actual coordinadora de los diputados locales de Morena, Reyna Durán Ovando, afín al diputado federal, accedió a la coordinación mediante el choque y negoció también la presidencia del órgano de gobierno de la legislatura relegando a su correligionario Edgar Gasca Arceo, que quiso servir a dos amos sin puente que los una, además de rendirse a sus limitaciones y su propia soberbia.

El más reciente affaire de la alianza Morenista fue la exención de impuestos para el establecimiento de casinos en Quintana Roo, comandada por el diputado del Verde José de la Peña. Luego de exhibirse tuvieron que echar marcha atrás por el escándalo que amenazaba con afectar el oneroso y adelantado cambio de placas que aprobaron sin chistar. Ahora se ventila que la presidencia de la Jucopo este año ejercerá más de 90 millones de pesos, y la legislatura completa contará con un presupuesto exorbitante del orden de 485.6 millones de pesos en un estado con tantas carencias y problemas sociales.

Las expectativas de una legislatura diferente, que privilegie los intereses de las mayorías como lo hace AMLO, han quedado muy lejos. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

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