Quintana Roo > Ecología
Ana Ramírez
05/03/2026 | Cancún, Quintana Roo
La Secretaría de Medio Ambiente en Quintana Roo (Sema) está preparada para la temporada de sargazo 2026, que si bien tuvo algunos recales anticipados, lo que se ha hecho es incrementar las capacidades de atención, informó Óscar Rebora, titular de la dependencia.
“El sargazo, como saben, y lo he dicho, este año tuvo recales anticipados, ¿no? Es un fenómeno natural, no es nada más Quintana Roo, sino todo el Caribe tiene más de 60 millones de toneladas que están flotando en el Atlántico”, compartió.
Afirmó que han intensificado las labores de contención y monitoreo ante el inicio de la temporada, pues de acuerdo con informes oficiales basados en el monitoreo satelital, la biomasa de esta alga en el Océano Atlántico ha alcanzado niveles históricos, lo que obliga a una respuesta coordinada entre los tres niveles de gobierno.
Añadió que el fenómeno, que afecta a toda la región del Caribe, muestra una tendencia creciente vinculada a factores ambientales globales y la cantidad de alga flotando en el Atlántico pasó de 50 millones de toneladas el año pasado a 60 millones en el presente ejercicio, un incremento que los expertos asocian directamente con el calentamiento de los océanos y la acidificación del mar producto del cambio climático.
Ante este panorama, la estrategia estatal se ha centrado en robustecer la infraestructura de contención. Mientras que para mitigar el impacto en las playas públicas y zonas turísticas, se han adquirido 7 mil 500 metros adicionales de barreras antisargazo. Al día de hoy, ya se han instalado 6 mil 600 metros lineales de estas estructuras en puntos estratégicos, y se espera que en el transcurso de la próxima semana se reciban cinco kilómetros más para ampliar la cobertura.
Actualmente, las barreras ya se encuentran operativas en puntos clave como Puerto Morelos, Tulum, Mahahual y Playa del Carmen.
Uno de los puntos de mayor atención para esta temporada es Cancún, donde las corrientes marinas dificultan la instalación tradicional de barreras; sin embargo, se está analizando la colocación de entre uno y 1.5 kilómetros de barrera en la zona de playa Coral, considerada un punto crítico por ser una playa pública con altos índices de recale.
A pesar de la gran cantidad de biomasa detectada, el secretario indicó que la llegada del alga a la arena depende de factores hidrometeorológicos variables, como los vientos y las corrientes.
“Estamos listos para atender la situación del sargazo, pero bueno, hay que estar preparados para que no se vaya a complicar la situación”, aseveró. Si bien el sargazo es un desafío logístico y estético, aseguró que no ha impactado negativamente en la ocupación hotelera de forma drástica, ya que Quintana Roo se ha consolidado como un destino maduro que ofrece alternativas más allá de sus playas, como cenotes y selvas.
Edición: Estefanía Cardeña