Así tengo la cara

Ocupaciones impropias

Jhonny Brea
Foto: Graciela H. Ortiz
La Jornada Maya

Viernes 17 de enero, 2020

Año nuevo y nuevo yo, pero creo que para el cambio tendré que buscar atención profesional y antes de eso necesito reconocer que soy un hombre trans, especialmente porque la imagen que proyecto no corresponde con mi ser interior. Al menos durante las pasadas vacaciones pude comprobar que medio mundo me ve cara de otra cosa.

Hay veces que creo que a todos nos quieren ver la cara. Por ejemplo, se me ocurrió llevar a la tribu a Mérida ciudad mágica, con tal de que pudiéramos pasar un rato agradable juntos. No contaba con que la cola para la pista de patinaje estaría como las que se forman en los hospitales del IMSS para obtener cita de especialidad. Por supuesto, nadie quiso sacrificarse para hacer la fila y ni modo, ya estábamos ahí y lo sensato era defender la alegría.

La primera en protestar fue La Cutusa, alegando que el resto de los atractivos son los mismos de la feria de Xmatkuil y que seguramente salieron a probarlos antes del carnaval. Siguió La Xtabay, que salió en defensa de la quincena, y la solución vino de El Kizín, que ya le había dado la vuelta a la plancha de la Central de Abastos y sugirió que pasáramos a Iluminaria. “Es gratis”, fueron las palabras mágicas.

Y de la gratuidad pasamos al horror. La Xtabay comenzó a analizar los montajes y decir que estaban horrorosos, y no eran más que estructuras de madera cubiertas de manta y por sus proporciones parecían obra de Fabián Cháirez. Hasta llegó a la conclusión de que el Ayuntamiento compró esos adefesios a algún parque temático de tercera categoría en Estados Unidos.

Para quitarles el mal rato, ofrecí que fuéramos a cenar a Santiago. Nos quedaba un poco lejos, pero quienes conocen mi linaje saben que hay un vínculo muy especial con ese barrio. Por obra y gracia de la Divina Providencia encontramos mesa en la panuchería más próxima a la iglesia. Eso sí, se tardaron en tomarnos la orden. Cuando llegó la comida entendí que me quisieron ver la cara de turista: el salbut de relleno negro que pedí era en realidad de pavo asado bañado en caldo de relleno.

Y no es que uno la quiera agarrar en contra de los mercados, pero se supone que son punto de encuentro de los locales que sí saben qué debe llevar lo que van a pedir; o sea, uno esperaría hallar ahí lo más auténtico. Entiendo que eso pase en Santa Ana, pero ¿en Santiago?

Por último, se me ocurrió hacer el súper solo, y ya no sé de qué me quiere ver la cara la Profeco cuando dice que no están justificados los aumentos o que los incrementos en enero ya se acabaron. Yo, que soy transeconómico (tengo gustos de rico pero ingresos de proletario), veo que pronto todos tendremos como lujo comer y enfermarnos, que no enfermarnos por comer.

Macho omega que se respeta

Don Mauricio, ¿nos explicaría en su informe qué es ese 20 por ciento que aparece como “adicional” en el cobro de la renovación de licencias de conducir? Tengo entendido que cuando se paga un derecho o una contribución tiene que especificarse cuál es y ese “adicional” está en contra de cualquier normativa fiscal. Si cuando lo responda le toman la foto y está usted en el Salón de la Historia, bajo el mural El henequén, ya lo entendí.

Mérida, Yucatán
[email protected]