¿Qué tan parejo es el piso para las científicas en México?

Brecha de género

Dalila Aldana Aranda*
La Jornada Maya

Martes 11 de febrero, 2020

A pesar de que la participación de las mujeres en las licenciaturas ha aumentado, la brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) aún persiste y esto en todo el mundo, pero se hace más marcado en los países en desarrollo.

La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha promovido la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia.

Sin embargo, ellas siguen encontrando barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina.

Según datos de la Unesco (2016), menos del 25 por ciento de los investigadores en todo el mundo son mujeres. Menos del 30 por ciento de todas las estudiantes eligen una carrera del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). A nivel mundial, la matrícula de mujeres es particularmente baja en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) y de menos de cinco por ciento en ingenierías. Un estudio realizado en 14 países revela que la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura es del 18 por ciento y dos por ciento un doctorado en ciencias. Esta probabilidad aumenta al doble en varones.

Los prejuicios y los estereotipos de género que se arrastran desde hace mucho tiempo continúan manteniendo a las niñas y mujeres alejadas de los campos científicos. Un estudio realizado por el Instituto Geena Davis “Prejuicios de género sin fronteras” muestra que la representación en la pantalla de mujeres que trabajan en ciencias se limita a tan solo un 10 por ciento.

Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa de las mujeres en la ciencia y lograr la igualdad de género y su empoderamiento, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide proclamar en 2015 al 11 de Febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11F).

El objetivo de los días internacionales de Naciones Unidas es crear conciencia social y poner en el centro de las agendas políticas de los países un problema no visible. Su objetivo es llamar la atención de la sociedad, de los medios de comunicación y de las instituciones sobre una problemática.

La conmemoración del 11F es para reconocer que las mujeres desempeñan un papel fundamental en la comunidad científica y tecnológica, así como en la toma de decisiones en materia de desarrollo sostenible. Reforzar su participación contribuirá al empoderamiento de las mujeres y las niñas y al disfrute de sus derechos económicos en igualdad de condiciones, la “Ciencia necesita de sus mujeres”.


Aportes de Mujeres científicas

Las mujeres han hecho grandes contribuciones científicas. Sus aportes son parte de nuestra vida cotidiana, pero la sociedad no los conoce y por lo tanto no se valora a la mujer científica. En la actualidad, y a toda hora nos comunicamos por trasmisión de datos de manera inalámbrica por la wifi y el Bluetooth, esto se lo debemos a una mujer, Ada Lovelace. En medicina, Elizabeth Blackwell, instauró el prototipo de esterilización de los quirófanos. Dorothy Hodgkin sintetizó por primera vez la penicilina, Cerirude Elion, creó los fármacos antivirales, Rita Levi-Montalcini, descubrió el factor de crecimiento del sistema nervioso y María Blasco, los procesos del envejecimiento de las células.

Sin embargo, es frecuente que las mujeres sean las primeras ausentes en la lista de reconocimientos. Cuando hablamos de la conquista de la Luna, que en 2019 cumplió 50 años se piensa en el astronauta Armstrong y no en Valentina Tereshkova (primera mujer astronauta) y menos aún en las cuatro ingenieras afroamericanas (Katherine Johnson, Dorothy Vaughan, Mary Jackson y Christine Darden) con cuyos cálculos fue posible enviar la nave espacial a la Luna. Su contribución fue ignorada hasta que la escritora Margot Lee Shetterly, publicó Talentos ocultos que detalla el trabajo de estas mujeres. Sus nombres nunca aparecieron en las publicaciones científicas.


¿Cómo andamos en México y qué lugar ocupan sus científicas y las estudiantes?

La Ley de Ciencia y Tecnología en materia de género (artículo 2, fracción VIII) establecen como una de las bases de la política de Estado la obligación de: “Promover la inclusión de la perspectiva de género con una visión transversal en la ciencia, la tecnología y la innovación, así como una participación equitativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Ahora, echamos un vistazo a la proporción hombre/mujeres que trabajan como académicos y/o investigadores en México, tomando como referencia las dos Instituciones de mayor importancia en la ciudad de México (CDMX) el IPN y la UNAM y cuatro Universidades Estatales de los Estados de Hidalgo y Tlaxcala (centro), Baja California y Nuevo León (Norte) y Yucatán (Sur). Se eligieron cuatro disciplinas: Ingeniería Mecánica, Matemáticas, Biotecnología y Ciencias Marinas (Figura 1).



En Ingeniería Mecánica, Matemáticas y Ciencias Marinas la proporción es en general de un 80 por ciento varones contra un 20 por ciento de mujeres investigadoras, llamando la atención que está proporción es aún más marcada en el IPN, la UNAM y en Yucatán. Más llama la atención, por el hecho de que, en los portales del IPN, UNAM y la Universidad de Yucatán, se tiene información de referente a equidad de género. El cuerpo docente que presento la mejor equidad de género la tuvo la Universidad de Tlaxcala donde de investigadoras en Ingeniería mecánica ocupan el 42 por ciento y en Hidalgo, donde las mujeres biotecnólogas ocupan el 60 por ciento.

Si analizamos que está pasando con las nuevas generaciones de jóvenes que estudian una licenciatura, tenemos para Ingeniera mecánica que las mujeres no representan ni el 20 por ciento del alumnado, con excepción de Nuevo León donde las estudiantes representan el 60 por ciento (Figura 2).



En matemáticas donde menos equidad hay es en el IPN y la UNAM de la CDMX y Yucatán. Nuevamente Tlaxcala, Hidalgo y Nuevo León tienen una proporción casi mitad/mitad entre hombres y mujeres estudiando esta carrera. Referente a las ciencias marinas y biotecnología, estas licenciaturas están siendo estudiadas con una participación importante de mujeres. Al llegar al doctorado la presencia de la mujer disminuye significativamente a menos del 20 por ciento. Es importante resaltar que el doctorado el nivel mínimo requerido para iniciar una carrera científica en investigación.

No es justo que México, a sus mujeres de mayor escolaridad le estén faltando oportunidades de incidir en la economía como profesionistas, ya sea porque dejan de trabajar para dedicarse al hogar y crianza de los hijos, o porque no se les está contratando como investigadoras. Lo que explicaría que los cuerpos académicos de Instituciones de investigación y Universidades sigan siendo preferentemente de hombres.

Si bien las mujeres en Política han luchado por abrir espacios de género y establecer un mayor grado de equidad en los congresos. Las académicas y científicas tenemos mucho que aprender de ellas para generar nuestros espacios y empujar políticas públicas que permitan el desarrollo y contribución laboral de las mujeres científicas mexicanas.

Por lo anterior, es importante no celebrar (porque no hay nada que celebrar) pero si realizar actividades en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que atraigan la atención y se tenga una participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación y en la ciencia. Que los centros de investigación implemente acciones para una mayor contratación de mujeres científicas, eliminando toda forma de discriminación contra la mujer.

Enhorabuena a todas las mujeres de Yucatán que desde la trinchera de sus laboratorios y “cubos” están organizando actividades en el Día Internacional 11F. Estos foros están destinados a que la sociedad, los legisladores y tomadores de decisiones reflexionen de que están dejando fuera a las jóvenes científicas mexicanas del mercado laboral de su savoir faire.

*Premio Nacional al Mérito Ecológico. Investigadora Cinvestav
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