Me quedo con Chico Ché

Gira de AMLO por el sur, un desastre

José Luis Preciado
Foto: Presidencia
La Jornada Maya

Viernes 5 de junio, 2020

La primera gira después de la sana distancia, fue también la más desastrosa en todos los terrenos; cayeron vendas de los ojos, la mirada se tornó limpia de prejuicios y partidismos, miles vieron a un Presidente enfangarse entre lodos y aguas turbias en su recorrido por las vías de un tren prometido a ellos, los sureños, los de acá esperábamos noticias, -bueno hasta Mauricio Vila, mató su pavo-, Andrés no escuchó, les colgó a todos su capricho: el Tren Maya.

Hay un círculo muy cerrado de Morena que nunca va a moverse de la defensa a ultranza de AMLO, Fernández Noroña, Epigmenio Ibarra, Jenaro Villamil etcétera, algunos de ellos son gente beneficiada por la cuatro T, comen la vianda caliente tres veces al día, tienen el refri lleno, viven del erario, tienen sus razones, no espere que ellos se muevan de su amor absoluto por Andrés, al contrario se radicalizan ahora más que nunca ante la caída libre del presidente, sin embargo, hay otro segmento poblacional muchos más grande, algunos de ellos, aunque tardíos y a cuenta gotas reciben ciertos beneficios del actual gobierno federal, este amplio grupo se está quedando en silencio, mirando estupefacto el desgaste de su ídolo, al principio se reían de las ocurrencias, chistes y descalificaciones a los contrarios, ahora lo piensan dos veces, ya no festejan que Chico Ché pare las lluvias en Tabasco, ya no aplauden las estampitas y el portarse bien como una manera eficaz de alejar el COVID-19, menos gracia les causa que le eche la culpa a las víctimas de la pandemia por haberse portado mal, por haber sido ser corruptos y por tener mala conciencia. Ya no se ríen de eso, ya los miro preocupados, han bajado sus mantas de apoyo.

La gira por el sur fue un desastre total para la imagen de López Obrador, el Tren Maya era un puesta en escena con un pobre y empapado telón, una mano alzada daba paso a una comparsa tirada por una anciana locomotora que arrastraba feos vagones grafiteados, la fuerte lluvia apresuraba a la comitiva, el espantoso tren de carga no terminaba de cruzar frente al máximo poder nacional, todo ello era surreal,como extractos de aquella película de Luis Estrada, La Ley de Herodes, donde su alcalde Juan Vargas, Varguitas, nos demuestra el grado de corrupción del PRI en aquellos años cuarenta. Cuando ya todo estaba perdido para el corrupto alcalde, lo dejamos encaramado en un poste, allí surgió la luz; un poste, altísimo significado de que el pueblo San Pedro de los Aguaros tendría luz eléctrica algún día, un bendito poste con esa emotiva carga para un pueblo cansado de esperar, así la imagen del Presidente López Obrador, embutido en esa guayabera estilo Luis Echeverría, como en esa película protagonizada por Damián Alcázar, uno de sus más fervientes y firmes seguidores.

¿Por qué fue un desastre esa gira?

Por los hechos, la comicidad y las primeras planas que sólo reportaron a un presidente desobediente, sin cubrebocas en medio de la pandemia, Andrés solo vino a su Tren Maya, no le interesó, menos aún le importó la petición del gobernador de Yucatán Mauricio Vila que pidió se reconsideren las altas tarifas eléctricas que se pagan en Yucatán, -¿sabe usted cuánto pagan por estos días en los hogares promedio en Guadalajara? 250 a 300 pesos-, supongo que allí Vila terminó por perderle la fe, -el respeto no creo, como sea López Obrador es el presidente de México-, otro desacierto del presidente, sabemos que a él lo cuidan estampitas y buenas acciones contra el COVID-19, luego entonces pudo haber visitado algún hospital, saber sus carencias y darle una palmadita en el hombro al personal médico que se la ha rifado y está muy agitado por hacer frente solos ante esta pandemia, pero la gota que derramó el vaso fue mirarlo empapado e impávido, pero no preocupado por los efectos desastrosos que nos ocasiona Amanda y Cristóbal, estábamos y estamos ahogándonos y este señor no da ningún anuncio, ningún avance, ningún ofrecimiento de apoyo federal, díganme si no estamos frente a otro desastre aún mayor? ...

En Tabasco fue más allá: ante el reclamo de sus paisanos: , "¡Nos ahogamos Andrés!, de buen humor les respondió con una cumbia de Chico Ché, ¡ya parará, ya pararán, ya pararán las lluvias, ya pararán!,....se montó en la Suburban negra, blindaje número siete, máxima protección y se alejó cantando esa cumbiecita pegajosa..¿cómo dice?...ya pararán, ya pararán...


Mérida, Yucatán
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Edición: Enrique Álvarez