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06/02/2026 | París, Francia
La pieza de joyería, que los ladrones dejaron caer en su huida, sufrió "un aplastamiento y quedó muy deformada", indicó la institución, al añadir que, no obstante, "conservó casi intacta su integridad, lo que permite su restauración completa".
El 22 de octubre la presidenta del museo más visitado del mundo, Laurence des Cars, afirmó ante la comisión de cultura del Senado francés que "la restauración (sería) delicada, pero posible".
La corona resultó dañada al ser extraída del escaparate en el que se exhibía a través de una "hendidura relativamente pequeña hecha con una amoladora" por los ladrones, precisó el museo.
Fue encontrada a los pies de la Galería de Apolo, donde tuvo lugar el robo el 19 de octubre.
Según el Louvre, casi todos sus elementos siguen presentes, a excepción de una de las ocho águilas de oro que la adornan. Además, conserva las 56 esmeraldas que la componen y solo ha perdido una decena de diamantes, de tamaño muy pequeño, de un total de mil 354.
Para garantizar su conservación, se designará a un restaurador autorizado "tras un proceso de licitación", anunció el Louvre.
Designó, además, a un comité de expertos para supervisar los trabajos, que estará presidido por Des Cars y compuesto por seis personalidades, asistidas por "un representante de las cinco casas históricas de joyería francesa": Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels.
La corona de la emperatriz fue encargada por Napoleón III con motivo de la Exposición Universal de 1855. Fue adquirida por el Louvre en 1988 y es una de las pocas coronas de soberana que se conservan en Francia.
Ocho joyas del siglo XIX hurtadas durante este espectacular robo, que tuvo repercusión mundial, siguen en paradero desconocido. El botín está valorado en más de 100 millones de dólares.
Edición: Estefanía Cardeña