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La Jornada
11/02/2026 | Ciudad de México
Carolina Gómez Mena
De acuerdo con ONU Mujeres, América Latina y el Caribe es una de las regiones en las que casi existe paridad entre mujeres y hombres investigadores, pues en la región 45 por ciento son investigadoras, es decir está por encima del promedio global que es de 33.3 por ciento.
Sin embargo, ellas están subrepresentadas en los niveles más altos de las carreras profesionales y continúan siendo minoría en los campos de la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas (STEM, por las siglas en inglés).
Asimismo, no suelen ocupar cargos directivos en institutos de investigación, tienen menor acceso a financiación competitiva y poca presencia en patentes y publicaciones de alto impacto, y esto no se debe a que su rendimiento académico sea menor, sino por la prevalencia de sesgos de género en la evaluación científica, violencias simbólicas e institucionales en entornos académicos y cargas desiguales de trabajo doméstico y de cuidado, refiere Estudios de Género en América Latina.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Graciela Rojas, fundadora y presidenta del Movimiento STEM+, agrupación sin fines de lucro, señaló a La Jornada que, según Crianza Libre: “ya a los tres años interiorizamos que los hombres son superiores”, y con base en esa falsa creencia, a los seis muchas niñas se empiezan a alejar de las matemáticas y ciencias, y “para los 11 años nos cuesta trabajo dar nuestra opinión.”
Lo anterior evidencia que “la no participación de las mujeres en estos campos de estudio es un tema estructural, relacionado con narrativas, creencias y sesgosinconscientes”.
La egresada de la Universidad Iberoamericana, detalló que sólo alrededor de 35 por ciento de las personas que estudian carreras STEM en el mundo son mujeres y acotó que las investigadoras que ya están en esas disciplinas muchas veces no son mencionadas o reconocidas públicamente como referentes, lo que reduce la presencia simbólica que podría motivar a nuevas generaciones.
Subrayó que para enfrentar muchos de los retos que plantean las actuales tecnologías son fundamentales nuevas habilidades en todos los campos del conocimiento: alfabetización digital; pensamiento crítico; resolución de problemas y creatividad, independientemente si se estudia o no una STEM.
En México sólo tres de cada 10 profesiones STEM son ocupadas por mujeres y además estudios internacionales refieren que prevalece el fenómeno denominado“tubería con fugas”, pues la representación femenina disminuye en etapas avanzadas de la formación y la carrera.
Equidad y calidad
La participación femenina en la ciencia para lograr la igualdad de género ha aumentado; pero preocupa que ese proceso sea lento, consideran la coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, María Soledad Funes, y el investigador emérito del Instituto de Física, Arturo Menchaca.
Refieren que, a escala mundial, el porcentaje de científicas es de 30 por ciento, es decir, bajo; y es algo que va a costar varios años remediar.
También señalan que pese a que 46 por ciento de las mujeres cursan licenciatura, contra 40 por ciento de hombres, sólo 35 por ciento de las mujeres se gradúa en ciencias.
La situación empeora entre las investigadoras científicas: una de cada tres a nivel mundial es mujer.
Los académicos señalan que cerrar la brecha de género es importante no sólo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Las mujeres, apunta Funes Argüello, tienen una perspectiva distinta a la de los hombres y, en ese sentido, cualquier trabajo o proyecto que se haga en conjunto va a ser más “sólido y robusto” que si sólo tenemos a unas u otros.
Edición: Ana Ordaz