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19/03/2026 | Miami, Estados Unidos
Omar López, el mánager de Venezuela, fue más allá del límite para ayudar a su país a ganar su primer Clásico Mundial de Beisbol.
Los clubes de las Grandes Ligas suelen imponer límites sobre cómo los estrategas de las selecciones nacionales pueden utilizar a los lanzadores en el torneo. Una clave para López y Venezuela en el juego por el campeonato la noche del martes fue que convenció a algunos ejecutivos de MLB de que retiraran sus limitaciones iniciales. El timonel estadunidense Mark DeRosa aceptó ese tipo de restricciones.
Eso le permitió a López utilizar a Daniel Palencia, el cerrador de los Cachorros de Chicago, por segunda noche consecutiva y por tercera vez en cuatro días. Palencia retiró a tres bateadores seguidos para asegurar una victoria de 3-2.
“Me desperté esta mañana (por el martes) con tres mensajes de texto de diferentes organizaciones, que estaban tratando de que no pusiera a lanzar a los muchachos en días consecutivos”, dijo López. ”Una de mis fortalezas es hablar, y les respondí por mensaje peleando por mis muchachos y luego programé una llamada telefónica con todos. Cuando hablas y llegas a un acuerdo, lo negocias, todo va a salir bien”.
López se relajó un poco después del ida y vuelta.
“Esta noche (martes) tengo a mis muchachos disponibles para lanzar en noches consecutivas si lo necesito, y eso es lo más importante”, expresó.
DeRosa no utilizó a Mason Miller, quizá el mejor relevista de las Mayores, porque les prometió a los Padres de San Diego que usaría al derecho de 27 años sólo en una situación de salvamento. Miller descansó el lunes después de realizar 22 lanzamientos en la novena entrada de la victoria por 2-1 sobre República Dominicana el domingo, cuando su recta promedió 101 millas por hora.
Después de que el jonrón de dos carreras de Bryce Harper empató el marcador 2-2 en la octava contra Venezuela, DeRosa trajo al relevista de Boston, Garrett Whitlock, para abrir la novena. Whitlock dio base por bolas a Luis Arráez, y el corredor emergente Javier Sanoja se robó la segunda base. Sanoja anotó cuando Eugenio Suárez conectó un doble entre los jardines izquierdo y central a un cambio en cuenta completa.
“Respetando a los Padres. Si hubiéramos tomado la ventaja, él iba a entrar, pero no iba a meterlo en un juego empatado”, indicó DeRosa sobre la ausencia de Miller.
Con Estados Unidos como equipo local y bateando de último, no había posibilidad de una situación de salvamento una vez que el encuentro llegó empatado al noveno episodio.
“Quise respetar el hecho de que había una situación en la que, si estaba empatado, íbamos a usar a Whitlock. Habíamos hablado de eso con los Medias Rojas. Y si teníamos la ventaja, íbamos a usar a Mason”, agregó DeRosa.
Palencia, un derecho de 26 años, hizo 13 lanzamientos en un noveno acto perfecto para cerrar la victoria de 8-6 del sábado sobre Japón en los cuartos de final; ponchó a dos y terminó el duelo retirando a Shohei Ohtani con un elevado.
El lunes realizó 15 envíos más en una parte alta de la novena de 1-2-3 que completó un triunfo de 4-2 sobre Italia.
Contra Estados Unidos, necesitó apenas 11 lanzamientos, con lo que su total en tres desafíos subió a 39. Palencia ponchó a Kyle Schwarber con una recta de cuatro costuras a 98.5 millas por hora, provocó un elevado del bateador emergente Gunnar Henderson y le pasó una recta de 99.7 millas por hora a Roman Anthony para un chocolate que aseguró el título.
La velocidad promedio de la recta de Palencia fue de 98.1 millas por hora contra Estados Unidos, por debajo de 99.3 contra Italia y 98.8 contra Japón, pero fue suficiente.
En los tres choques lanzó 30 rectas, siete “sliders” y dos “splitters”, para un total de 26 straics y 13 bolas. “Con esa recta, no es fácil tener buen control, pero entreno eso con mis coaches en Venezuela”, comentó Palencia durante el torneo. “Entrené como un velocista porque aprendí que se trata de la velocidad, de la capacidad del músculo para moverse”.
Edición: Emilio Gómez