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10/06/2026 | Nueva York, EU
En lo estrictamente deportivo, el Mundial 2026 tiene los ingredientes suficientes para cautivar de principio a fin durante seis semanas de acción en Estados Unidos, México y Canadá.
Aquí está Lionel Messi para su último gran acto, casi con certeza su despedida final en un escenario de esta magnitud con una Argentina que pretende ser la primera selección que revalida la corona desde 1962.
Cristiano Ronaldo ha llegado para conquistar el único trofeo de envergadura que se le resiste en una carrera llena de récords con Portugal.
Brasil presume sus cinco títulos, pero el último se remonta a 2002. Intentará poner fin a la sequía bajo la conducción del italiano Carlo Ancelotti, quien busca ser el primer extranjero en la historia de los mundiales que le da el título a una selección.
¿Podrá un representante de Europa consagrarse por primera vez en Norteamérica? España, Francia, Inglaterra, Portugal, Países Bajos y Alemania quieren plantar bandera tras las experiencias previas de 1970 y 1986 en México y 1994 en Estados Unidos.
“Es un mundial histórico porque es en el que hay más selecciones con posibilidades reales de ganarlo”, afirmó Luis de la Fuente, el entrenador de España.
Es la copa del mundo más grande de la historia, con 48 equipos, 104 partidos y tres países anfitriones. Arranca el jueves en la Ciudad de México -el duelo México-Sudáfrica animará la tercera apertura que se monta en el estadio Azteca- y cerrará el 19 de julio con una final en un recinto de la NFL enclavado en medio de los pantanos de Nueva Jersey.
Con la expectativa de convocar a 7 millones de espectadores a los estadios, y otros 6 mil millones a través de las pantallas de televisión y plataformas de “streaming”, el torneo promete desbordar las arcas de la FIFA.
“Será el mundial más inclusivo, el mejor de la historia”, dijo Gianni Infantino, el presidente del ente rector que se dará el gusto de dirigir de principio a fin un torneo concebido después de asumir el cargo en 2016.
El mantra de Infantino es decir que “la FIFA es el proveedor oficial de felicidad para la humanidad desde hace más de 100 años”.
Pero su proyecto ha quedado salpicado por múltiples polémicas y mucha incertidumbre debido a cuestiones ajenas a las canchas.
Ocurren cosas sin precedentes en Estados Unidos, sede de 78 duelos. Es un anfitrión en el que se realizan redadas para detener y repatriar extranjeros, muchos de países clasificados al torneo, y que meses antes entró en guerra con otro clasificado, Irán.
Fútbol político
Las políticas migratorias del presidente Donald Trump dejaron fuera al árbitro somalí Omar Artan, a quien se le negó la entrada a Estados Unidos a su llegada a Miami. Artan iba a ser el primer árbitro de Somalia en dirigir en una copa y en 2025 fue nombrado como el mejor árbitro masculino de África.
Menos de un mes antes de su debut, la selección iraní mudó su base de entrenamientos para el torneo, instalándose en Tijuana, en lugar de Tucson, Arizona, donde tenía previsto alojarse antes del inicio de la guerra.
Además, el delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido durante varias horas a su llegada a Chicago y a un fotógrafo que viajaba con el equipo se le negó la entrada.
“La disrupción es tal que uno tiene que preguntarse quién está dirigiendo el mundial. ¿Es la FIFA o es el gobierno de Estados Unidos con sus políticas migratorias cargadas de racismo?”, señaló Piara Powar, director de la organización antidiscriminación Fare Network, que ayuda al organismo rector del balompié mundial a investigar casos de racismo.
“Traición monumental”
La FIFA ha recibido duras críticas por su estrategia para establecer los precios de las entradas.
Cuando los boletos salieron a la venta general en enero, el costo oscilaba entre los 140 y 8 mil 680 dólares. Si bien desde entonces algunos se abarataron, otros están por las nubes: 32 mil 970 dólares para la final. Una organización de hinchas europeos acusó a la FIFA de “traición monumental”.
Los precios de reventa son aún más altos en el mercado secundario, y el propio portal de reventa del organismo rector del futbol llegó a listar en abril cuatro entradas para la final por poco menos de 2.3 millones de dólares cada una. Aunque la FIFA no controla los precios en su página, sí cobra una comisión del 30 % por cada reventa.
Formato ampliado y leyendas
Queda por ver si la apuesta de la FIFA de ampliar el certamen funcionará. El incremento de 32 equipos a 48, repartidos en 12 grupos, rompe con el formato que había estado vigente desde Francia 1998, estrenando una ronda de dieciseisavos de final.
Algunas voces creen que la calidad de la competencia se diluirá con tantos participantes, incluyendo cuatro debutantes: Curazao, Cabo Verde, Jordania y Uzbekistán. País insular en el Caribe, de unos 156 mil residentes, Curazao es el participante más pequeño, tanto en población como en superficie.
Las grandes potencias afrontan una fase de grupos que no insinúa mucho riesgo.
Es una copa repleta de jugadores que desafían el paso del tiempo, a lo mejor un torneo de leyendas. Messi (38 años) y Cristiano (41) fijarán un récord al sumar su sexta participación, remontándose a Alemania 2016. El volante croata Luka Modric, el arquero alemán Manuel Neuer, el portero Guillermo Ochoa y el atacante bosnio Edin Dzeko pasan de los 40 años.
¿Quién ganará?
Hoy por hoy, el conjunto con un mediocampo completo lleva las mejores opciones. Messi está rodeado por Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Portugal se ilusiona con Vitinha y João Neves, las dos turbinas del campeón europeo París Saint-Germain, y España vuela con Rodri Hernández y Pedri para pasar balones al prodigio Lamine Yamal.
Es lo que percibe Jorge Valdano, el argentino que salió campeón del mundo con Diego Maradona en México 1986.
“Aquellos equipos que tengan jugadores capaces de dominar los partidos van a poder descansar con la pelota, pero para eso se necesitan mediocampistas de mucha categoría”, señaló Valdano a “The Associated Press”. “Por eso pongo a Portugal y a España entre los grandes favoritos. Les sobran centrocampistas. En este mundial el que tire pelotazos largos se suicida. No se pueden hacer esfuerzos continuados, muy largos, durante todo el juego porque pueden resultar mortales físicamente”.
¿Y qué hay de Estados Unidos, dirigido por el entrenador argentino Mauricio Pochettino? ¿Puede lograr la mayor sorpresa de la historia de la copa del mundo en casa?
“¿Por qué no nosotros?”, manifestó Pochettino, dando eco a la pregunta tres veces. “Tenemos que creer de verdad que podemos estar ahí. Tenemos que soñar”.
Edición: Ana Ordaz