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Sputnik
10/07/2026 | Moscú, Rusia
Dos robots humanoides protagonizaron ayer en Moscú una ceremonia de matrimonio inédita, en un evento que buscó mostrar el potencial de la robótica avanzada y su integración en la vida cotidiana.
La inusual ceremonia se celebró en la Biblioteca Pushkin de la capital rusa, donde los robots Robert, un trabajador de oficina y creador de contenido, y Matilda, una bailarina humanoide, formalizaron una unión simbólica.
Ambos fueron presentados antes al público durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo de 2026.
“Hoy seremos testigos de un acontecimiento único: la primera ceremonia de matrimonio entre los robots humanoides Robert y Matilda. No sólo los unen las tecnologías modernas, sino también valores comunes como la búsqueda del conocimiento, el desarrollo y la cooperación”, declaró la presentadora del acto María Pantiújina al comienzo de la ceremonia.
Durante el acto, los robots intercambiaron promesas programadas de compromiso. Robert aseguró que será un compañero fiable para Matilda en todos los algoritmos de la vida, mientras que ella prometió inspirarlo hacia nuevos descubrimientos y preservar su conexión en cada ciclo del tiempo.
El momento simbólico del intercambio de alianzas contó con la participación de su mascota: el perro robot Dogmátik, que entregó los brazaletes a la pareja.
Al concluir la ceremonia, la presentadora declaró oficialmente a Robert y Matilda “robots cónyuges” tras confirmar la “compatibilidad de versiones, la sincronización de sistemas y el consentimiento de ambas partes”.
Según Ana Bagdasarián, subdirectora general de la empresa desarrolladora de robots IT-Imperial, este tipo de eventos contribuye a visibilizar la complejidad de la robótica humanoide y muestra cómo estas tecnologías pueden ayudar a las personas.
“Es muy importante poner en valor que, en la sociedad posindustrial, la automatización del trabajo puede liberar una gran parte del tiempo y las capacidades del ser humano para dedicarlas a la cultura y a una mayor armonía. La robótica también contribuye a este proceso”, subrayó Bagdasarián.
Edición: Ana Ordaz